Abortista admite: a veces bebés nacen vivos

En un perturbador testimonio durante los procedimientos en un juicio contra un conocido abortista de Florida.
Un médico abortista ha admitido que al parecer algunos niños abortados son dados a luz vivos y abandonados “retorciéndose en la taza del baño”, donde se los deja morir.
El testimonio se produjo durante los procedimientos contra el abortista James Pendergraft, quien fue obligado a pagar la semana pasada más de 36 millones de dólares a causa de un procedimiento fallido que dejó vivo a quien tenía previsto matar, pero gravemente discapacitado.
Pendergraft, quien fue condenado por delito de extorsión en el 2001, fue informado por un jurado del Condado de Orlando que debía pagar 18 millones de dólares en la demanda civil propia y otros 18 millones de dólares en daños punitivos, totalizando más de 36 millones de dólares.
Michele Herzog, de los Ministerios de Acción Pro-Vida, una testigo en la sala del Tribunal, dijo que los miembros del jurado escucharon como el abortista Randall Whitney, uno de los cómplices de Pendergrast, “declaró en forma arrogante que efectivamente los bebés son arrojados a la taza del baño todo tiempo y que muchas veces todavía están vivos, retorciéndose en la taza del baño”.
“Yo diría que fue revelador, pero todos sabemos lo que ocurre realmente en estas instalaciones abortistas”. “Pero escuchar al abortista explicar tan fríamente cómo matan a los niños es tan difícil de oír y tan increíble de pensar que sea permitido en nuestra gran nación”, dijo Herzog.

La demanda civil fue presentada por una ex paciente de Pendergrast, Carol Howard, cuyo bebé apenas sobrevivió en el año 2004 a un aborto médico practicado en su establecimiento. La niña, ahora de diez años de edad, sufre de una gran cantidad de discapacidades relacionadas con el asesinato intentado, incluyendo parálisis cerebral, pérdida de la función en el lado izquierdo de su cuerpo, golpes, discapacidad mental, enfermedad pulmonar crónica y convulsiones.
Según se informa, la semana pasada el jurado ordenó a Pendergraft pagar a Howard 18.255.000 dólares en concepto de daños, así como 462.000 dólares en costas judiciales. Al día siguiente, el jurado otorgó a Howard daños punitivos de más de 18 millones de dólares, llevando el total a 36.766.000 de dólares.
Según Herzog, “¡[Pendergraft] tiene una dinastía de aborto en todo el estado de Florida. Él sólo se preocupa por el dinero, y digo golpearlo donde duele!”, dijo el abogado de Howard durante el cierre de argumentos para el jurado.
Aunque en ese momento Pendergraft estaba en la cárcel por extorsión en el Condado de Marian, Howard dijo que ella fue atraída por una de sus cinco clínicas de aborto porque la página web del establecimiento promocionaba sus credenciales como una institución de obstetricia y ginecología certificada por una junta. Cuando ella llegó allí, se le dio la RU-486 por un asistente médico para que abortara su embarazo de más de 22 semanas.
Herzog informa que, según el abogado de Howard, a ella se le aplicó cincuenta veces la dosis estándar de Cyotec, un nombre de marca para el misoprostol, la droga que induce al trabajo de parto. Cuando Howard comenzó a sufrir violentas contracciones y a pedir medicamento para el dolor, los asistentes médicos le dijeron que continuara su trabajo de parto afuera, en el estacionamiento, o bien lo dejara, según el grupo pro-vida. Mientras tanto, al parecer no hubo ni médicos ni enfermeras presentes.
Howard comenzó a dar a luz mientras iba hacia su casa, pero llamó al 911 y logró dar a luz a su bebé en un hospital.

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