Amor santo en la oración

Descripción de la  Teología Mística que no es otra cosa que la verdadera oración, por  San Francisco de Sales


Dos son los principales ejercicios de nuestro amor a Dios


“Dos son los principales ejercicios de nuestro amor a Dios, uno afectivo y otro efectivo, o activo, el primero nos aficionamos a Dios y a todo lo que a Él place; por el segundo servimos a Dios y hacemos lo que Él ordena. Aquel nos une a la bondad de Dios, éste nos hace cumplir sus voluntades. El uno nos llena de complacencia, de benevolencia, de aspiraciones, de deseos, de suspiros de ardores espirituales, y nos hace practicar las sagradas infusiones y amalgamas de nuestro espíritu con el de Dios; el otro derrama en nosotros la sólida resolución, la firmeza de ánimo y la inquebrantable obediencia necesaria para poner en práctica las disposiciones de la voluntad divina, y para sufrir, aceptar, aprobar y a abrazar todo cuanto proviene de su beneplácito.


«Comprende todos los actos de la contemplación. La oración es una subida o elevación del alma hacia Dios; es un coloquio, una plática, etc…”


“Ahora bien, el primer ejercicio consiste principalmente en la oración. No tomamos aquí la palabra oración en el sentido exclusivo de ruego o petición de algún bien, dirigido a Dios por los fieles como la llama San Basilio, sino en el sentido en que comprende todos los actos de la contemplación. La oración es una subida o elevación del alma hacia Dios; es un coloquio, una plática o una conversación del alma con El.

Mas ¿de qué tratamos en la oración? ¿Cuál es el tema de nuestra conversación? En ella, Teótimo, no se habla sino de Dios- porque ¿acerca de que puede platicar y conversar el amor más que del amado? Por esta causa, la oración y la teología mística no son sino una misma cosa. Se llama teología porque, así como la teología especulativa tiene por objeto Dios, también ésta no habla sino de Dios, pero con tres diferencias:

1, aquélla trata de Dios en cuanto es Dios, y ésta habla de Él en cuanto es sumamente amable;

2, la teología especulativa trata de Dios con los hombres y entre los hombres; la teología mística habla de Dios con Dios y en Dios;

3, la teología especulativa tiende al conocimiento de Dios, y la mística, al amor, de suerte que aquélla hace a sus alumnos sabios, doctos y teólogos; mas ésta los hace fervorosos, apasionados y amantes de Dios.

Se llama, además, mística, porque en ella la conversación es del todo secreta, y nada se dice entre Dios y el alma que no sea de corazón a corazón, mediante una comunicación incomunicable a otros que no sean aquellos entre los cuales existe. Es tan particular el lenguaje de los amantes, que nadie lo entiende sino ellos. Donde reina el amor, no es menester el bullicio de palabras exteriores; ni el uso de los sentidos, para hablarse y oírse los que se aman. Resumiendo, la oración y la teología mística no son más que una conversación, por la cual el alma habla amorosamente con Dios de su amabilísima bondad, para juntarse y unirse con ella.


Fragmento de: San Francisco de Sales. “Tratado del amor de Dios”. Libro VI, cap. 1

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