» Buscar la verdad como ha dicho el Santo Padre», dijo Obispo de San Bernardo, Chile

Hay que confiar en la Iglesia y en la autoridad civil, es el llamado que ha hecho Mons. Juan Ignacio González al ser consultado por el diario la Segunda frente a las dificultades que sufre la Iglesia. Frente a situaciones como las del padre Karadima, recalcó que «lo que no hay que hacer es desmotivarse por una situación puntual que se está estudiando. Tampoco hay que decir que ‘es absolutamente imposible que esto haya ocurrido’. Hay que confiar en las instituciones de la Iglesia y la autoridad civil. Eso debe hacer un católico. Buscar la verdad a toda costa, como lo ha dicho el Papa. Hay que estar tranquilos. Nadie se puede aprovechar de estas cosas para desacreditar un trabajo que por siglos ha realizado la Iglesia y que, por lo demás, sigue realizando. No es la primera vez que la Iglesia sufre dificultades, ni tampoco será la última. Además recalcó que «es exagerado hablar de un ‘antes y un después’ en la Iglesia» a raíz de los casos de abusos sexuales en los que se han visto envueltos algunos clérigos en diferentes países. Respecto de lo señalado por el secretario de Estado vaticano, monseñor Tarcisio Bertone, sobre el celibato sacerdotal (ver recuadro), el obispo de San Bernardo aclaró que ese punto «no es algo establecido por derecho divino. De hecho en la iglesia católica oriental en ciertos casos puede haber presbíteros que sean casados. No así obispos». Sin embargo, según monseñor González «la razón fundamental del celibato es algo de orden espiritual y es un elemento esencial del sacerdocio en la Iglesia latina, y nunca ha existido disposición real ni intentos serios por producir una modificación en el régimen actual». -¿Tampoco a la luz de los que ha ocurrido durante las últimas semanas? -Tampoco. ¡Menos! Porque lo que ha sucedido no tiene nada que ver con el celibato, sino que tiene relación con las faltas contra ese celibato. El celibato no es sólo un elemento de orden, disciplinario… sino que es algo espiritual, que tiene que ver con entregar completamente la vida a Dios, sin compartirla con alguien en esta Tierra. Un sacerdote, o está enamorado de Jesucristo, o no es buen sacerdote.

fuente: Diario La Segunda

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