Asamblea ONU: »Los pobres no pueden esperar», Cardenal Sodano.

(Agencia Fides) – «Una institución necesaria para promover la paz y el desarrollo en el mundo pero que debe ser reformada para afrontar los desafíos del tiempo presente». Ha afirmado el Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado de la Santa Sede, en el discurso tenido ayer, 16 de septiembre, en la Reunión Plenaria de la 60º Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York dedicada a las perspectivas futuras de la ONU. «Mi voz quiere ser el eco de la voz de los católicos de todo el mundo que ven en las Naciones Unidas una institución cada vez más necesaria para la paz y el progreso de la humanidad» ha afirmado el Secretario de Estado vaticano, quien ha subrayado como «las personas ordinarias, los mil millones de personas que constituyen el «we the people» de que habla la Carta de las Naciones Unidas, piden ahora a los responsables de las naciones: dadnos una institución moderna, capaz de tomar resoluciones y hacerlas respetar.» El Cardenal Sodano recuerda que en el ámbito de la legislación internacional todavía faltan instrumentos jurídicos eficaces para afrontar problemas como el desarmo, control de armamentos, lucha contra el terrorismo y la criminalidad organizada y debe ser mejorada la colaboración entre la ONU y los organismos regionales, para solucionar los conflictos que todavía ensangrientan muchas zonas del mundo. «La Santa Sede», ha recordado el Secretario de Estado vaticano, «es favorable a la creación de un organismo para reconducir la paz en los Países lacerados por los conflictos armados». Después de haber recordado las «tragedias de los Balcanes, del Medio Oriente y de África, que deben hacer reflexionar sobre la necesidad de una cultura para la prevención de los conflictos», el Cardenal Sodano ha afirmado que «la responsabilidad de proteger es un nuevo concepto jurídico y político que se va desarrollando. La Santa Sede pide a los Estados que tengan la valentía de aplicar las decisiones tomadas al respeto. Así se podrá poner remedio a aquellas situaciones en que las autoridades nacionales no quieren o no pueden proteger a las propias poblaciones.» Junto a la paz, el otro grande tema afrontado por el Cardenal Sodano ha sido el del desarrollo. Según la Santa Sede, las recientes decisiones tomaron por el G8 en Gleneagles van en la dirección justa pero hay que hacer más, en particular por la reducción de la deuda de los Países pobres y la promoción del derecho a la salud de las poblaciones en vías de desarrollo, con particular respeto al bienestar de las mujeres y niños. «La Santa Sede tiene una misión ante todo espiritual, pero es precisamente de esta que deriva el deber de estar presente en la vida de las Naciones y el empeño de llevar la justicia y la solidaridad entre los hombres. Por ello, la Santa Sede renueva su total apoyo a los objetivos de esta Cumbre y hará todo lo que esté en su poder para que se obtengan los frutos esperados y surja pronto una era de paz y de justicia social. Continua siendo actual una frase pronunciada por el amado Papa Juan Pablo II, en el curso de su viaje apostólico en Chile en 1987: «Los pobres no pueden esperar». Los pobres no pueden esperar» ha concluido el Cardenal Sodano.

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