Bendición Urbi et Orbi

Firme, en completo ánimo de sacrificarse y ofrecer su sufrimiento corporal, se vió al Santo Padre, que desde el balcón trataba de sostenerse para ser divisado por los peregrinos, no excento de dificultades y sin poder hablar con su voz clara, escuchándose apenas unos sonidos mientras daba la bendición. El Santo Padre envió un mensaje, que leyó el Cardenal Sodano. El Santo Padre impartió la bendición, finamente, con sus manos elevadas.El Papa advirtió en su Mensaje Pascual, leído en su nombre por el cardenal secretario de Estado, Angelo Sodano, que sobre la humanidad se cierne el peligro de guerras fratricidas e hizo un apremiante llamamiento a la paz. Juan Pablo II invocó la paz para toda la humanidad, con la mirada puesta en Tierra Santa, Oriente Medio y Africa, «donde se sigue derramando mucha sangre». En su mensaje, la primera vez en sus 26 años de Pontificado que no lo lee, debido a su delicado estado de salud, el Papa denunció que en el mundo se sigue sufriendo y muriendo de miseria y hambre. El Mensaje Pacual está siendo seguido por decenas de miles de personas que llenan la plaza de San Pedro y emitido en directo por 104 televisiones de 74 países, entre ellos España y la mayor parte de los de América Latina.

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