Benedicto XVI a los Obispos de Africa

(Agencia Fides) – «Los católicos en vuestra región constituyen una minoría. Eso supone muchos desafíos que requieren dedicación por parte de la Iglesia para atender eficazmente a la grey y, a la vez, permanecer fiel en el compromiso misionero. Por este motivo, es esencial que los Obispos promuevan la labor crucial de catequesis para garantizar que el pueblo de Dios esté realmente preparado para dar testimonio, con palabras y acciones, de la enseñanza auténtica del Evangelio». Es cuánto ha recomendado Benedicto XVI dirigiendo a los Obispos de Sudáfrica, Botswana, Swazilandia, Namibia y Lesotho a los que recibió en audiencia, en la mañana del viernes 10 de junio, en la Sala de los Papas, con ocasión de su visita «ad limina Apostolorum.» Al inicio del encuentro el Santo Padre, saludando a los Obispos y con ellos al clero, religiosos y laicos de los correspondientes Países, han recordado que la visita ad limina Apostolorum tiene lugar en el Año dedicado a la Eucaristía, sacramento que «debe ser siempre el centro de vuestro ministerio episcopal y una inspiración para cuántos os asisten en vuestra sagrada labor». El Papa ha dado después gracias a Dios por los numerosos sacerdotes, religiosos y laicos, hombres y mujeres, que han dedicado su vida a la evangelización y a la catequesis, recordando la particular responsabilidad de los Obispos de garantizar a estos «insustituibles evangelizadores» la necesaria preparación espiritual, doctrinal y moral. África sub-sahariana es bendecida por Dios con abundantes vocaciones, aunque la región necesite un número todavía mayor de sacerdotes. «Como Pastores del rebaño de Cristo, tenéis la grave responsabilidad de ayudarles a convertirse en hombres de la Eucaristía – ha exhortado Benedicto XVI – Los sacerdotes están llamados a dejar todo y a entregarse cada vez más al santísimo Sacramento, acercando a los hombres y mujeres a este misterio y a la paz que ofrece». El Papa ha animado después a los Obispos «a seleccionar concienzudamente a los candidatos al sacerdocio» y a formarlos adecuadamente «para garantizar que estén preparados a los numerosos desafíos que tendrán que afrontar… Un mundo lleno de tentaciones necesita sacerdotes totalmente entregados a su misión. Por consiguiente se les pide de modo muy especial que se abran completamente al servicio de los otros como hizo Cristo, acogiendo el don del celibato. Los Obispos deberán asistirlos asegurando que este don nunca se convierte en un peso sino que siempre es algo que da vida”. En la parte conclusiva de su discurso, el Papa se ha detenido sobre el tema de la familia, desde siempre «elemento unificador de la sociedad africana», amenazado por desgracia hoy «por el divorcio, aborto, la prostitución, el tráfico de seres humanos y por la mentalidad a favor de la contracepción, que contribuyen al derrumbamiento de la moral sexual». Benedicto XVI ha manifestado después a los Obispos que comparte su profunda preocupación «por la devastación causada por el virus del Sida y las enfermedades relacionadas», y que reza en particular «por las viudas, los huérfanos, las jóvenes madres y las personas cuyas vidas han quedado hecha añicos por esta cruel epidemia». Después ha exhortado a continuar en sus esfuerzos por combatir este virus «que no sólo mata, sino que amenaza seriamente la estabilidad económica y social del continente. La Iglesia católica siempre ha estado en primera línea en la prevención y tratamiento de esta enfermedad. La enseñanza tradicional de la Iglesia se ha demostrado como el único medio infalible para prevenir la expansión de VIH/SIDA».

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