Buena Noticia Para el Mundo en África

 (RV).- Que sea una Buena Noticia para el mundo pidió el Sucesor de Pedro en Benín, a todo el continente Africano. «África… ¡ten confianza en Dios! África Buena Nueva para la Iglesia, ¡sélo para todo el mundo!» Benedicto XVI hizo resonar sus palabras de esperanza, en la Catedral de la Inmaculada Concepción de Ouidah – la primera de África Occidental – donde, poco después de este mediodía, firmó la Exhortación Apostólica, con la que ha concluido la Segunda Asamblea especial para África del Sínodo de los Obispos, como destacó el Papa, antes de este solemne momento, en una alocución en inglés, francés y portugués. Éstas eran sus palabras en inglés:

RealAudioMP3 Hoy, con la firma de la Exhortación Africae munus, se concluye la celebración del acontecimiento Sinodal. Este ha movilizado a la Iglesia católica en África, que ha rezado, reflexionado y debatido sobre el tema de la reconciliación, la justicia y la paz. En este proceso, ha habido una singular cercanía entre el Sucesor de Pedro y las Iglesias particulares en África. Obispos, y también expertos, auditores, invitados especiales y delegados fraternos, llegaron a Roma para celebrar este importante acontecimiento eclesial. Había ido a Yaoundé para entregar el Instrumentum laboris de la Asamblea sinodal a los Presidentes de las Conferencias Episcopales, y manifestar mi solicitud por todos los pueblos del continente africano y sus islas. Ahora tengo la alegría de regresar a África, y particularmente a Benin, para entregar el documento final de los trabajos, en el que se recoge la reflexión de los Padres sinodales, para presentar una visión sintética con diversos aspectos pastorales.



Tras destacar que la Segunda Asamblea especial para África del Sínodo de los Obispos se benefició de la Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Africa del beato Juan Pablo II, en la que se subrayó con fuerza la urgencia de la evangelización del continente, que no puede separarse de la promoción humana, Benedicto XVI subrayó el concepto de Iglesia-Familia de Dios, que ha producido muchos frutos espirituales para la Iglesia católica y para el trabajo de evangelización y promoción humana, para la sociedad africana en su conjunto.

En efecto, la Iglesia está llamada a descubrirse cada vez más como una familia, reiteró el Papa – en sus palabras en francés – añadiendo luego que para los cristianos, se trata de la comunidad de los creyentes que alaba a Dios uno y trino, celebra los grandes misterios de nuestra fe y anima con la caridad la relación entre personas, grupos y naciones, más allá de las diversidades étnicas, culturales y religiosas:

RealAudioMP3 «En este servicio que presta a cada uno, la Iglesia está abierta a la colaboración con todos los sectores de la sociedad, especialmente con los representantes de las Iglesias y Comunidades eclesiales que aún no están en plena comunión con la Iglesia católica, así como con representantes de las religiones no cristianas, especialmente los de las religiones tradicionales y del Islam. La Porte du Non-retour y la del Perdón nos recuerdan este deber y nos impulsan a denunciar y combatir toda forma de esclavitud».



Con Cristo, señal e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano. Una vez más, el Santo Padre recordó el apostolado de la Iglesia universal en la promoción de la reconciliación, la justicia y la paz:

RealAudioMP3 «Estos son puntos importantes para el mundo en general, pero adquieren una actualidad muy especial en África. Baste recordar las tensiones, violencia, guerras, injusticias, abusos de todo tipo, nuevos y viejos, que han marcado este año. El tema principal se refería a la reconciliación con Dios y con el prójimo. Una Iglesia reconciliada en su interior y entre sus miembros puede convertirse en signo profético de reconciliación en el ámbito social, de cada país y de todo el continente». 

Al concluir su discurso, invitando a África a testimoniar al mundo la Buena Noticia, afianzados en la esperanza cristiana, en sus palabras en portugués, Benedicto XVI renovó su aliento y exhortación a no desfallecer, ante las dificultades y desafíos:

RealAudioMP3 «Jamás se ha de abandonar la búsqueda de caminos para la paz. La paz es uno de los bienes más preciosos. Para lograrla, hay que tener la valentía de la reconciliación que viene del perdón, del deseo de recomenzar la vida en común, de la visión solidaria del futuro, de la perseverancia para superar las dificultades. Reconciliados y en paz con Dios y el prójimo, los hombres pueden trabajar por una mayor justicia en la sociedad. No se ha de olvidar que la primera justicia, según el Evangelio, es hacer la voluntad de Dios. De esta opción de base provienen innumerables iniciativas tendentes a promover la justicia en África, y el bien de todos los habitantes del continente, sobre todo de aquellos más desamparados y que necesitan empleo, escuelas y hospitales. 

África, tierra de un nuevo Pentecostés, ¡ten confianza en Dios! Animada por el Espíritu de Jesucristo resucitado, hazte la gran familia de Dios, generosa con todos tus hijos e hijas, artífices de reconciliación, de paz y de justicia. África, Buena Nueva para la Iglesia, ¡sélo para todo el mundo!»

Palabras del Papa  luego de firmar la Exhortación Apostólica

Señores Cardenales,
Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
Queridos hermanos y hermanas,

Agradezco vivamente al Secretario General del Sínodo de los Obispos, Monseñor Nikola Eterović por sus palabras de bienvenida y presentación, así como a todos los miembros del Consejo Especial para África, que han contribuido a reunir los resultados de laAsamblea sinodal con vistas a la publicación de la Exhortación apostólica postsinodal.




Hoy, con la firma de la Exhortación Africae munus, se concluye la celebración del acontecimiento Sinodal. Este ha movilizado a la Iglesia católica en África, que ha rezado, reflexionado y debatido sobre el tema de la reconciliación, la justicia y la paz. En este proceso, ha habido una singular cercanía entre el Sucesor de Pedro y las Iglesias particulares en África. Obispos, y también expertos, auditores, invitados especiales y delegados fraternos, llegaron a Roma para celebrar este importante acontecimiento eclesial. Había ido a Yaoundé para entregar el Instrumentum laboris de la Asamblea sinodal a los Presidentes de las Conferencias Episcopales, y manifestar mi solicitud por todos los pueblos del continente africano y sus islas.


 Ahora tengo la alegría de regresar a África, y particularmente a Benin, para entregar el documento final de los trabajos, en el que se recoge la reflexión de los Padres sinodales, para presentar una visión sintética con diversos aspectos pastorales.



El compromiso del África



Editorial semanal del director general de Radio Vaticana, p. Federico Lombardi: 

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El Papa habla del África como de “un inmenso pulmón espiritual para una humanidad en crisis de fe y de esperanza”. Un continente que no solo es rico de recursos materiales – como saben bien todos aquellos que buscan de explotarlo – sino también de riquezas humanas y espirituales, de amor por la vida, de creatividad y de cultura. La escucha del Evangelio, y el consecuente “compromiso del África por Cristo” – es este el título de la Exhortación final del Sínodo que el Papa presenta en estos días en Benín – puede por lo tanto no solo levantar a los pueblos del continente de sus dificultades, sino también hacerlos protagonistas en el camino del nuevo milenio.


El hilo conductor que une los discursos del Papa y que atraviesa su Exhortación es la esperanza. Esta es la palabra clave que retorna continuamente en las diversas etapas del viaje hacia la construcción de la reconciliación, de la justicia y de la paz. Es la palabra que el Papa grita con fuerza a los jefes y a los responsables: “ ¡No privad a vuestros pueblos de la esperanza!”, mientras los alienta a la sabiduría, a la responsabilidad, al buen gobierno. La Iglesia católica participa cada día en la vida del pueblo, se ocupa muy concretamente de su salud, de su educación, de su crecimiento humano y cultural, y lo alienta a la libre participación a la vida social y política. La esperanza de la que habla la Iglesia anima el compromiso terrenal y lo ennoblece, abriéndolo al horizonte espiritual y eterno. ¿Quién ama tanto al África de tener hoy el valor de decirle que puede ser el “continente de la esperanza”? La Iglesia católica, que se siente animada por el Espíritu creador de Dios y se siente realmente africana, tiene el don de este amor y de este valor

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