Derechos humanos violados en Asia.

Yangon (Agencia Fides) – «Las minorías étnicas birmanas establecidas en la frontera con Tailandia están viviendo una fuerte crisis humanitaria»: lo afirma un documento de la organización inglesa Christian Solidarity Worldwide (CSW) pendiente de las violaciones de los derechos humanos y las persecuciones contra los cristianos en todo el mundo. La organización ha enviado una delegación a la zona, que ha recogido testimonios directos de los refugiados de etnia karen, karenni y shan, acampados en los campos de refugiados en Tailandia, en la región fronteriza. Los grupos étnicos, mal vistos por el régimen consiguen apenas sobrevivir, faltos de comida, medicinas, refugio, encontrando refugio en la selva. El ejército birmano sigue rastreando la zona, destruyendo las aldeas y acusando a los tribales de no someterse a la ley, denuncia CSW. La delegación ha visitado los campos de refugiados en Tailandia y algunos situados en Myanmar, estimando que en las últimas semanas al menos 5.000 tribales karen se han visto obligados a huir. Se estima que los evacuados interiores en Myanmar son más de un millón, y desde 1996 hasta hoy más de 2.500 aldeas de karen, karenni y shan han sido destrozadas. Christian Solidarity pide a la Unión Europea y a los países del Asean (Asociación de los Países del Sudeste asiático) que den sanciones adecuadas contra el régimen de Yangon, que últimamente había dado esperanzas de un mayor respeto de los derechos humanos, prometiendo la liberación, luego no ocurrida, de más de 4.000 prisioneros políticos. Según los observadores, la deposición del Primer Ministro Khin Nyunt, en octubre pasado, que cedió el poder al general Than Shwe, ha engendrado un cierto entumecimiento del régimen. Según las organizaciones para los derechos humanos en las prisiones birmanas continuarían retenidos unos 1.400 prisioneros políticos. Por ello, en abril pasado la Liga Nacional para la Democracia, partido de oposición, rechazó participar en una convención nacional, organizada por el gobierno para redactar la nueva Constitución. La junta militar al poder, llamada «Consejo de Estado por la Paz y el Desarrollo», fue derrotada en las elecciones de 1990 por la Liga pero invalidó el voto. La líder de la Liga, el premio Nóbel Aung San Suu Kyi, está todavía en arresto domiciliario.

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