Dificil situación en Bolivia.

En medio de un ensombrecido panorama, la Iglesia católica boliviana inició esfuerzos en busca de entendimiento entre los sectores involucrados en el conflicto, misión que demandará un milagro, aunque tiene el respaldo del papa Benedicto XVI. El pontífice, durante la misa dominical del Angelus, en el Vaticano, pidió rezar por Bolivia, afectada desde hace dos semanas por protestas que demandan la nacionalización de los hidrocarburos y presiones por la autonomía regional. El ministro de la Presidencia, José Galindo, al término de una reunión este domingo con el presidente Carlos Mesa y el cardenal Julio Terrazas, expresó a la prensa el deseo oficial de «que el diálogo nos lleve a una salida en bien del país». «El diálogo con la Iglesia ha comenzado, va a continuar a lo largo de las próximas horas, por lo tanto no tenemos conclusiones. Esperamos, sin embargo, que pueda traerle al país paz y tranquilidad y podamos los bolivianos encontrar nuestro destino común», señaló. Los sindicatos han anunciado, entre tanto, que no aceptaran la petición de la Iglesia de suspender el paro. Para aplacar las protestas, el presidente Mesa decidió esta semana la elección en octubre próximo de una Asamblea Constituyente, reclamada por la oposición, y un referéndum sobre la autonomía, pedida desde Santa Cruz, el departamento más rico del país. Sin embargo, las manifestaciones continuaron en diversas ciudades del país, sobre todo en La Paz, que sufre los efectos de la protesta con la escasez de alimentos y un desabastecimiento de combustibles. Los bloqueos de carreteras han dejado a Bolivia aislada de los países vecinos, y el gobierno boliviano apeló a la Iglesia Católica para buscar una salida a la crisis, que podría derivar en la caída de Mesa, en el gobierno desde octubre de 2003. La crisis llegó al Ejecutivo con la renuncia del ministro de Desarrollo Económico, Walter Kreidler, por desacuerdo con la convocatoria de los dos procesos, la que se sumó a la dimisión de la titular de Educación, Soledad Quiroga, por discrepancias políticas.

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