DIFUNDEN MENSAJE DEL PAPA A MISIONEROS

CIUDAD DEL VATICANO, 15 ABR 2005 (VIS).-Hoy se hizo público el mensaje que había escrito Juan Pablo II con ocasión de la Jornada Misionera Mundial, que se celebrará el domingo 23 de octubre y cuyo tema es: «Misión: Pan partido para el mundo». Está fechado y firmado el 22 de febrero de 2005, fiesta de la Cátedra de San Pedro y se ha publicado en inglés, francés, italiano, español, portugués y chino. Ofrecemos a continuación extractos del mensaje: «En este año dedicado a la Eucaristía, la Jornada Misionera Mundial nos ayuda a comprender mejor el sentido «eucarístico» de nuestra existencia, reviviendo el clima del Cenáculo, cuando Jesús, en la víspera de su pasión, se ofreció a sí mismo al mundo». «En la reciente Carta apostólica «Mane nobiscum Domine» he invitado a contemplar a Jesús «pan partido» para toda la humanidad. Siguiendo su ejemplo, también nosotros debemos dar la vida por los hermanos, especialmente los más necesitados. (…) La Eucaristía, mientras hace comprender plenamente el sentido de la misión, anima a cada creyente, y especialmente a los misioneros, a ser «pan partido para la vida del mundo». «En nuestra época, la sociedad humana parece que está envuelta por espesas tinieblas, mientras es turbada por acontecimientos dramáticos y trastornada por catastróficos desastres naturales. (…) El mismo Redentor, (…) presente en la Eucaristía, continúa a lo largo de los siglos manifestando compasión hacia la humanidad que se encuentra en la pobreza y en el sufrimiento». «En su nombre, los agentes pastorales y los misioneros recorren caminos no explorados para llevar a todos el «pan» de la salvación. (…) Jesús solo puede apagar el hambre de amor y la sed de justicia de los hombres; sólo Él hace posible a cada persona la participación en la vida eterna: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre» (Jn 6, 51). «Si uno se alimenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor crucificado y resucitado, no puede tener sólo para sí mismo este «don». Al contrario, es necesario difundirlo. El amor apasionado por Cristo conduce al anuncio valiente de Cristo; anuncio que, con el martirio, se convierte en ofrenda suprema de amor a Dios y a los hermanos. La Eucaristía apremia a una generosa acción evangelizadora y a un compromiso activo en la edificación de una sociedad más equitativa y fraterna». «De todo corazón, deseo que el Año de la Eucaristía motive a todas las comunidades cristianas a caminar «con generosidad fraterna» al encuentro de «alguna de las múltiples pobrezas de nuestro mundo» (Mane nobiscum Domine, 28). Esto, porque «por el amor mutuo y, en particular, por la atención a los necesitados se nos reconocerá como verdaderos discípulos de Cristo (cfr. Jn 13, 35; Mt 25, 31-46). Sobre la base de este criterio se comprobará la autenticidad de nuestras celebraciones eucarísticas» (Mane nobiscum Domine, 28). En nombre de Cristo, «los misioneros acuden a tantas partes del mundo para anunciar y ser testigos del Evangelio. (…) ¡Cuántos misioneros mártires en este tiempo nuestro! ¡Que su ejemplo arrastre muchos jóvenes en el camino de la heroica fidelidad a Cristo! La Iglesia tiene necesidad de hombres y de mujeres que estén dispuestos a consagrarse totalmente a la gran causa del Evangelio». «La Jornada Misionera Mundial constituye una oportuna circunstancia para tomar conciencia de la urgente necesidad de participar en la misión evangelizadora en la que se encuentran comprometidas las Comunidades locales y tantos Organismos eclesiales y, de modo particular, las Obras Misionales Pontificias y los Institutos Misioneros. Es misión que, además de la oración y del sacrificio, espera también un apoyo material concreto. Una vez más aprovecho la ocasión para subrayar el precioso servicio que realizan las Obras Misionales Pontificias, e invito a todos a apoyarlas con una generosa cooperación espiritual y material».

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