Discriminan a católicos en actos civiles

Mientras los políticos de izquierda saben utilizar las instancias religiosas para aparecer en pantalla, claramente marginan a las autoridades religiosas católicas de las instancias civiles.
Las autoridades eclesiásticas están sufriendo en España situaciones de marginación y de aparcamiento cuando asisten a actos civiles, como consecuencia de que, sobre el protocolo, priman posiciones ideológicas y de laicismo beligerante. A pesar de ello, los expertos en protocolo eclesiástico prefieren evitar cualquier enfrentamiento.

Es la posición de José Francisco Castelló, autor del libro “Introducción al protocolo eclesiástico”, que mañana, jueves, se presenta en la Universidad CEU San Pablo de Madrid. “Hay que dejar constancia de las cosas de un modo no traumático”, afirma, y eso consiste, por ejemplo, en no acudir a la siguiente invitación de quienes no han respetado el protocolo básico.
Este especialista, que participó en la preparación de la Jornada Mundial de la Familia celebrada en Valencia en el año 2008, reconoce, que los políticos saben utilizar el protocolo eclesiástico para sus propios intereses. “Los representantes de casi todos los partidos, salvo los más extremos, siguen acudiendo a los actos eclesiásticos. El que tiene voluntad de gobierno, tiene que saber que tiene que gobernar para la mayoría”.

La Jornada Mundial de la Juventud celebrada este verano en Madrid salió a pedir de boca en materia de protocolo, incluso a pesar de la sobrevenida lluvia torrencial de Cuatro Vientos, que los jefes de protocolo supieron manejar adecuadamente, “con naturalidad y elegancia”, explica Castelló.

Si hubo un lapsus, fue en el primer encuentro con los reyes. Y no tuvo que ver con el Papa, sino con la reina, que no sabía dónde ponerse. El motivo estuvo en las dificultades de don Juan Carlos para oír, ante las que tenía que colocarse a un determinado lado del Papa. Así lo hizo, pero la consecuencia fue que la reina tuvo un momento de desconcierto, antes de decidir acompañar al Santo Padre al otro lado, en lugar de junto a su marido.

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