El domingo último, fiesta litúrgica de la Divina Misericordia, los obispos anglicanos canadienses, Peter Wilkinson y Carl Reid, solicitaron su admisión en la plena comunión con la Iglesia Católica. Los líderes religiosos fueron acompañados en su conversión por dos ministros anglicanos y un diácono, al igual que una parte de los fieles de sus comunidades en las ciudades de Ottawa y Victoria. 

      En una entrevista a Radio Vaticana, el arzobispo de Ottawa, monseñor Terrence Prendergast expresó que “este es el feliz desenlace de un proceso de acercamiento comenzado hace varios años”. 

     “Respondimos a un llamado de un grupo de anglicanos que deseaban estar en comunión completa con la Iglesia”, explicó monseñor Predergast. “Es un grupo pequeño, pero significativo”, añadió, al tiempo que calificó el suceso como un ejemplo de fortalecimiento de la unidad y “un signo positivo para otros”. 

    El prelado explicó que estas comunidades recibirán el apoyo de sacerdotes católicos y estarán bajo una jurisdicción especial. Por el momento, estas comunidades no contarán con sacerdotes propios, mientras los ministros que pidieron ser admitidos al orden sacerdotal realizan estudios de teología y reciben la aprobación de la Congregación para la Doctrina de la Fe. 

     El arzobispo Predergast también explicó que los católicos provenientes del anglicanismo pueden celebrar la Eucaristía celebrada con el rito especial admitido por la Constitución Apostólica Anglicanorum Coetibus, o tomar parte en cualquiera de las celebraciones y comunidades católicas, según su conveniencia. De igual forma, las celebraciones de estas comunidades admitidas son válidas para todos los católicos, al encontrarse en plena comunión con el Santo Padre. 

     La Eucaristía de la Divina Misericordia, celebrada para admitir formalmente a los obispos y sus comunidades dentro de la Iglesia, fue llevada a cabo bajo esta forma específica autorizada por la Santa Sede.

      “Aprendí a celebrar la Santa Misa en la tradición anglicana aprobada para este grupo”, comentó monseñor Predergast, quien aclaró que es muy similar a una forma extraordinaria utilizada por la Iglesia Católica en ciertas ocasiones. “El sacerdote que trabajó con ellos aprendió esta liturgia también, y creo que esto los animará y confortará”, concluyó. 

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