El costo de intentar redefinir el matrimonio

La Dra Morse muestra lo que significaría redefinir el matrimonio para la sociedad.


En Minesota, la Dra. Jennifer Roback Morse  mostró a la Cámara cómo va a afectar la redefinición del matrimonio a los niños, la paternidad y a la protección del Estado a la familia.
Para poder ver la importancia del matrimonio, se debe considerar qué hay que entregar al niño. A diferencia de los adultos, el niño no necesita autonomía o independencia, sino que necesita que las dos personas que lo trajeron al mundo se relacionen y cuiden de él. Por esta razón, el niño tiene un interés legítimo en la estabilidad de la unión de sus padres. Frente a esta razón se puede decir que hay matrimonios que no tienen hijos, pero todos los niños tienen padres. Privar a un niño de relacionarse con sus padres es una injusticia que se hace con el niño.
Las parejas del mismo sexo y las parejas heterosexuales son claramente diferentes con respecto al fin del matrimonio, y tratar cosas diferentes de forma diferente, no es discriminación. Las investigaciones que afirman que las parejas del mismo sexo pueden ser buenos padres, son pocas: una en la revista Pediátricas 2010 donde la investigación se basó en 78 madres lesbianas de adolescentes, cifra insuficiente para demostrar una verdad.  Y una revisión publicada en 2010 de 80 estudios admitió que hay muy pocas pruebas acerca de parejas masculinas como padres (Jornal of Marreare and Familia 2010).
En el otro lado, existe un sinfín de datos que muestran que los niños necesitan un padre y una madre (Aceprensa, 17 -07-2002). Los padres y las madres no son intercambiables, pero para cambiar la definición de matrimonio, será necesario decir que sí lo son.

El matrimonio del mismo sexo cambia la definición de la paternidad. Hasta ahora, el matrimonio ha hecho que la paternidad legal siga a la paternidad biológica, con la excepción de la adopción. Las parejas del mismo sexo no pueden procrear juntas, por lo que lo que se está llamando “igualdad matrimonial” requiere un cambio de la “presunción de paternidad” a una “presunción de paternidad legítima” indiferente al género. En lugar de unir a los hijos a sus padres biológicos, el matrimonio del mismo sexo es el vehículo que separa a los niños de uno de sus padres.

A esto se suma que la biología también reclama. Las mujeres que tienen hijos con parejas del mismo sexo se dan cuenta que no es fácil de compartir el cuidado de sus hijos con otra mujer. También hay hombres que acceden a donar esperma, y se dan cuenta que quieren tener con sus hijos una relación más estrecha de la que habían pensado. A su vez, los niños echan de menos a su padre y tienen la sensación de haber sido comprados. (My Daddy´s name is Donor. Aceprensa, 4 -06 -2010). Es decir, aunque no se quiera tener en cuenta la biología, ésta sí importa.

Por último, existe la parte legal de la redefinición de matrimonio. Los tribunales que reconocen el “matrimonio homosexual” están otorgando derechos de paternidad a personas que no son ni padres biológicos ni padres adoptivos, es decir son no-padres. Mientras que las personas que en realidad son padres, están viendo disminuidos sus derechos de paternidad porque una vez tuvieron una relación sexual con alguien. Es decir, es el gobierno quien determina quién es el padre. En lugar de simplemente registrar la paternidad, el Estado la determinará.

Como conclusión: redefinir el matrimonio como unión de dos personas en lugar de la unión entre un hombre con una mujer echa por la borda tres principios fundamentales:

– los niños tiene derecho a una relación con ambos padres
– el principio biológico para determinar la paternidad
– el principio de que el Estado reconoce la paternidad, pero no la asigna.
Redefinir el matrimonio es un experimento social radical que impacta a todos, no sólo a los homosexuales y se crean incentivos que pueden afectar el comportamiento de todos.

Fuente: Aceprensa. 

El texto completo de la intervención de la Dra. Se puede ver en mercatorNet.com. 2 -06 -2011

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