¿Como interpretar  el sufrimiento de un fraile estigmatizado?


¿Es más conveniente no prestar atención a las realidades místicas extraordinarias?


Claro que no, porque una realidad mística, constituye un mensaje que Dios quiere dar a la humanidad, principalmente los dolores del Redentor, el valor de su Cruz, con las que nos ha rescatado, y como la Iglesia, constituida por todos los bautizados en comunión de fe y gracia, participa con sus propios sufrimientos, en la comunión de los santos, con el gesto de inmolación para reparación y ofrenda con Cristo por la salvación de la almas y para gloria de Dios.

Pero los dolores físicos que padeció el Padre Pío con los estigmas, son solo un aspecto del camino de configuración con Cristo, trazado por el Espíritu Santo.

El corazón del Santo Fraile, tuvo que dar la batalla que todo cristiano debe dar, contra los enemigos del alma (demonio, mundo y carne), contra sus fragilidades,  fortalecimiento la paciencia y la entrega, pero también ante un entorno secularizado, aun en el mismo ambiente eclesiástico, no libre de esa mundanidad descrita por el Papa Emérito Benedicto XVI y el Papa Francisco, en el afán de poder, popularidad y protagonismo, así como una apostasía en desarrollo, que logra conquistar y reclutar en todos los niveles de la cristiandad, embajadores de los engaños para la razón y los vicios para la voluntad, haciendo caer multitudes en pecados y herejías. Ese ambiente tibio y gris de muchos eclesiásticos, fueron los mentores de la cruel persecución que padeció el Santo Fraile, y que constituyó un dolor profundo que Cristo padeció, con el peso de la Cruz que aplastó contra el suelo al mismo Señor, por el cual tuvieron que recurrir a Simón de Cirene, para auxiliar a Cristo con su hombro,  llevando en su hombro los pecados de intriga, de sacrilegio, de murmuración y de irreverencia de los mismos bautizados, consagrados y clérigos.

No debe extrañarnos, que hay testimonios que  mencionan que también el Padre Pío padeció semejante dolor, por el  peso de la Cruz en su hombro.

Fray Modestino de Pietrelcina fue el hermano de comunidad,  del Padre Pío, que solía atenderlo por sus heridas y dolores. Después de la muerte del santo, Modestino encontró rastros de heridas en la ropa del Padre Pío que revelaría heridas tanto en el costado como en el hombro.

Según Religión en Libertad, Fray Modestino indicó haber tenido una revelación una noche mientras dormía. Antes de dormir, oró y le pidió al Padre Pío alguna señal para confirmar que él solía tener una herida en el hombro.

A la una y cinco de la mañana sintió un terrible dolor en el hombro, como si un cuchillo penetraba su carne hasta el hueso. Al momento en que el dolor se detuvo escuchó una voz que decía: “¡Así he sufrido yo!”.

Según informó Religión en Libertad, en el libro “L’autobiografia segreta”, del historiador y postulador de la causa de beatificación de Karol Wojtyla, Francesco Castelli, se narra una conversación importante entre Karol y San Pío.

Según el libro, el sacerdote Wojtyla visitó al Padre Pío en Pietrelcina. En una de sus conversaciones él le preguntó cuál es el dolor más fuerte que tenía, a lo que el otro sacerdote le respondió: el hombro.

En tiempos complejos, donde la confusión no solo es causado por guerras, terremotos y pandemias, sino que también por tormentas que intentan confundir y oscurecer el corazón de los fieles con las tentaciones que ofrece la herejía, el afán de poder, los abusos y la mundanidad, es muy necesario conocer el ejemplo de fidelidad a la Iglesia, al Vicario de Cristo y al precepto de la caridad y la misericordia para con sus hermanos, que nos ofrece el Padre Pío. 

Ciertamente la Madre del Señor, la Virgen Santísima, fortalecía el corazón sacerdotal del Padre Pío.

Estos aspectos y otros, son los que nos presenta el film “ El Misterio del Padre Pío”, que nos recomienda el  FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE CATÓLICO, y que no podemos dejar de ver, en este estreno para nuestro país.


  • Comparto con ustedes el comentario en “Religión en libertad”, del Pbro. Álvaro Cárdenas, Párroco de Colmenar de Arroyo (Madrid):

Quienes hemos visto la película hemos entendido que no es una biografía del Padre Pío. Ya hay varias realizadas por la RAI, la última de ellas con gran éxito. Lo que presenta esta producción del periodista y escritor José María Zavala es el misterio que acompañó toda la vida y la misión del Padre Pío, y que no es otro que la cruz: su unión desde muy niño con la pasión de Cristo, el sufrimiento de los estigmas que llevó en su cuerpo prácticamente hasta su muerte y que aún hoy son un desafío para la comunidad científica internacional, y la humillación y la persecución que sufrió, tanto por parte del demonio como de algunos influyentes eclesiásticos que le acusaron de ser un impostor y de engañar a todos. Esta unión con la Pasión de Cristo es lo que caracterizó su vida, lo que constituyó la fuente de la fecundidad de su ministerio y el camino particularísimo que le condujo a una extraordinaria santidad. 

Además presenta muy bien su personalidad fuerte y delicada a la vez, el misterio de su sobrenaturalidad, su rechazo radical del pecado, su vehemencia con aquellos que no querían renunciar al pecado y su gran misericordia cuando, arrepentidos, volvían a él, su extraordinaria compasión con quienes sufrían en su cuerpo o en su alma, especialmente los enfermos, su poder de intercesión, la infinidad de milagros que se le atribuyen, su profunda y heroica obediencia a la Iglesia, y el aprecio y la veneración que despertó no solo en sus muchos hijos espirituales sino también en miles de personas que se acercaron a él buscando a Dios, la gracia de la conversión o su eficaz intercesión, entre ellos importantes personalidades de la vida pública italiana, diplomáticos, obispos, cardenales y papas, entre quienes destaca, por su unión tan estrecha con él, Karol Wojtyla, el futuro papa Juan Pablo II, que lo visitó y al que San Padre Pío le anunció que un día el cielo pondría en sus manos los designios de la Iglesia. 

Como es lógico, el Padre Pío es una figura tan grande de la historia de la Iglesia y de la humanidad que no hay horas suficientes para poderlo presentar completamente en toda su magnitud.

Quien busque en esta película una semblanza completa del santo capuchino estigmatizado no verá satisfecho su deseo. No es ésta la pretensión de la película. El documental busca ponernos en contacto con la clave interpretativa del misterio del santo de Pietrelcina, el misterio de la cruz, que es el signo bajo el que vivió, realizó su obra, se santificó y murió San Padre Pío.

Quien vea de este modo la película, tenga éste mucha fe o no, entrará en el Misterio del Padre Pío, quedará profundamente sobrecogido y maravillado por él, no podrá evitar hacerse preguntas y estará más abierto a recibir las respuestas que necesita. 

«Haré más ruido después de muerto que durante esta vida», afirmó el Padre Pío. Y lo está haciendo. Esta película es una prueba de ello.


Para ver la película y saber más:

FESTIVAL INTERNACIONAL DEL CINE CATÓLICO

VIMEO (Arrendar película on line)


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