El odio y manipulación de masas

La Ideologización, instrumento del maligno

Forum Libertas.- Por alguna razón, miles y miles de españoles odiaban a los curas en 1936, dice cierto mito popular. El pueblo, indignado por el alzamiento militar del 18 de julio, con las armas que tenía a mano, se fue a matar curas. Fueron sobre todo elementos incontrolados, o criminales salidos de la cárcel quienes hicieron algunos crímenes. Y en 2 meses los descontrolados mataron unos 3.400 clérigos, entre curas y frailes. 

¿Pueden unos descontrolados matar 70 curas al día , que era la media de agosto de 1936? 

El filólogo catalán Jordi Albertí, que se define catalanista y creyente, publicó recientemente una crónica analítica de los primeros meses de la Guerra Civil en Cataluña, centrándose en la persecución contra los católicos. Se titula El silenci de les campanes, la persecució religiosa durant la guerra civil, y lo ha publicado la editorial Proa. 

El anarquismo libertario : eliminar toda autoridad que impida la manipulación.

Para Jordi Albertí, la masacre empezó a gestarse cuando en 1922 se creó el grupo “Solidarios” (Durruti, Ascaso, García Oliver…) del que surgiría la FAI en 1927 y que para 1933 tendría el control total del sindicato CNT. En este año 1933 crean “la Legión Roja”, un grupo de acción preparado para aprovechar “los impulsos espontáneos o provocados en el pueblo” y conducirlos no a una República democrática sino a la revolución. 

Los teóricos de este grupo tenían claro que la revolución se enfrentaba a “la hidra de las tres cabezas”: capital, ejército e Iglesia. De éstas, la más fácil de cortar era la Iglesia: consistía en denigrar y luego matar a gente desarmada, bien localizada, muy repartida. El efecto ideológico era muy rentable: cada parroquia en llamas era un aviso de que una nueva era y una nueva moral habían llegado. ¡La revolución!

No eran incontrolados y no eran desorganizados. Se organizaron: en unos 200 comités de milicias y patrullas de control en Cataluña. Establecieron centros de detención. Buscaban personas concretas y tenían listas de nombres. Había que hacer la Revolución empezando por la eliminación visible de la Iglesia.
Durante medio año, las autoridades republicanas dejarán hacer a milicias y anarquistas. La sensación de impunidad al atentar contra los católicos se había incubado ya años antes, con las quemas de conventos de muchas ciudades españolas del año 1931 y 1932.
El libro de Jordi Albertí aporta numerosa documentación sobre la pasividad de los líderes políticos, incluido el presidente de la Generalitat, Companys.
La persecución a cargo de anarquistas y luego comunistas fue tan eficaz en Barcelona que el 8 de agosto de 1936 Andreu Nin, jefe del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) dice en un discurso: “había muchos problemas en España. El problema de la Iglesia nosotros lo hemos resuelto totalmente, yendo a la raíz; hemos suprimido los sacerdotes, las iglesias y el culto”.

 

Solidaridad Obrera , el diario anarcosindicalista de Barcelona, en plena vorágine de sangre el 15 de agosto de 1936, incitaba así: “Hay que extirpar a esta gente; la Iglesia ha de ser arrancada de cuajo de nuestro suelo”.
Y el 25 de mayo de 1937, cuando el gobierno republicano declara que debe haber libertad de culto, Solidaridad Obrera se ríe, porque ya no se ven curas en Barcelona ni hay iglesia que no haya sido destruida o confiscada, excepto la capilla de la delegación del gobierno de Euskadi en Cataluña. “¿Libertad de culto? ¿Que se puede volver a decir misa? Por lo que respecta a Madrid y Barcelona no sabemos donde se podrá hacer esa clase de pantomimas. No hay un templo en pie ni un altar donde colocar un cáliz.”

Autor: José Angel Antonio

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