EL OFICIO DE CAMARLENGO SE REMONTA AL SIGLO XII

CIUDAD DEL VATICANO, 4 ABR 2005 (VIS).-Un experto en historia de la Curia Romana, y en particular de la oficina llamada Cámara Apostólica, descubriría que ya en el siglo XI apareció el término «camera thesauraria» (cámara del tesoro), para describir una oficina organizada para administrar las finanzas de la Curia Romana y los bienes temporales de la Santa Sede. Actualmente ejerce esa segunda función sólo durante el período de «sede vacante». En el siglo XII, el encargado de esta oficina se llamaba el «camerarius» o camarlengo (chambelán), un título que se sigue usando hoy en día. Ese mismo siglo vio la incorporación de los cargos de virrey, tesorero y guardián de vestuario en este único departamento. En los siglos XIII y XIV adquirió funciones judiciales en materias fiscales así como en ciertos casos penales y civiles. El camarlengo de la Santa Iglesia Romana (que se distingue del camarlengo del Colegio de Cardenales) era con frecuencia un cardenal, pero esto llegó a ser obligatorio sólo en el siglo XV. Entonces -como ahora- le asistía un vicecamarlengo, un auditor general y clérigos de cámara (llamados clérigos prelados). Hoy también hay un notario. El actual camarlengo de la Santa Iglesia Romana es el cardenal Eduardo Martínez Somalo. El purpurado nació el 31 de marzo de 1927 en Baños de Río Tobía, diócesis de Calahorra y La Calzada (Logroño). Fue creado cardenal por Juan Pablo II el 28 de junio de 1988 y nombrado camarlengo el 5 de abril de 1993. En los primeros siglos el camarlengo, los clérigos individuales y el auditor de cámara habían adquirido competencias específicas y habían presidido tribunales especiales, aunque la «camera plena» funcionaba como una corte colegial. Durante todo el siglo XIX la Cámara fue sobre todo un tribunal del estado pontificio. Con la Constitución Apostólica «Sapienti consilio» del 29 de junio de 1908, el Papa San Pío X confirmó a la Cámara Apostólica en las funciones de poder temporal que había ejercido en el pasado. Con la Constitución Apostólica de Pablo VI «Regimini ecclesiae universae» del 15 de agosto de 1967, la Cámara Apostólica, presidida por el camarlengo de la Santa Iglesia Romana, o si se encuentra impedido, por el vicecamarlengo, conserva la función de cuidar y administrar los bienes y los derechos temporales de la Santa Sede durante el período de «sede vacante», es decir, entre la muerte de un Papa y la elección de su sucesor. Una nueva confirmación de esos deberes especiales se dio con la Constitución Apostólica de Juan Pablo II «Pastor bonus» de junio de 1988. Como se puede comprobar en la Constitución Apostólica de Juan Pablo II «Universi dominici gregis» de febrero de 1996, el camarlengo de la Santa Iglesia Romana y el penitenciario mayor son los dos únicos jefes de dicasterio de la curia cuyas funciones no cesan durante la «sede vacante». De hecho, las del camarlengo aumentan realmente durante este período.

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