El Papa pide »comprensión» para los mensajes de la Iglesia en España.

Los obispos españoles pidieron el fin de las “ofensas y desprecios” a la dignidad del matrimonio y de la familia en la misa celebrada ayer con motivo del centenario de la coronación de la Virgen del Pilar, en la que se leyó un mensaje del Papa en el que apeló a que la Iglesia en España sea comprendida y aceptada. Los obispos concelebraron, ante miles de fieles que llenaban la Plaza del Pilar, la misa estacional, junto con 400 sacerdotes, que supuso el acto central de los organizados con motivo de esta peregrinación nacional, que coincide con el 150 aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Al final de la liturgia, los obispos pidieron juntos a la Virgen Inmaculada ayuda para superar la violencia y el terrorismo y “todo atentado contra la vida humana, desde el primer instante de su existencia hasta su último aliento natural”, las injusticias de la vida social, la propagación de la mentira y el odio y el extravío de la conciencia del bien y el mal. El mensaje, aprobado por la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, pide también protección a la Virgen contra “los ataques a la libertad religiosa y a la libertad de conciencia”. Justo después de esta monición, el nuncio del Vaticano en España, Manuel Monteiro de Castro, leyó el mensaje y bendición apostólica enviado por el Papa Benedicto XVI, en el que afirma que espera que la Iglesia española, que está dispuesta a dar “pasos firmes en sus proyectos evangelizadores”, sea “comprendida y aceptada en su verdadera naturaleza y misión”, porque lo que quiere es “promover el bien común para todos”. El Pontífice muestra también su deseo de que se respete “la libertad religiosa y de conciencia de cada persona” y pide a la Virgen protección “para los pueblos de España”. Para el Papa, José, María y Jesús «siguen siendo modelo para todas las familias», ya que «en el hogar de Nazaret Jesús alcanzó su madurez, dentro de una familia humanamente espléndida y transida del misterio divino». Una vez terminada la misa, el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, renovó la Consagración de España al Inmaculado Corazón de María y le hizo un ruego: «Que nos libre de las ofensas a la dignidad del matrimonio», en referencia a la equiparación de las uniones homosexuales con las heterosexuales. «Líbranos de la injusticia, de la violencia, del terrorismo y de los atentados contra la vida humana», rezó el responsable de la jerarquía española.

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