El Papa pide precauciones para el descanso en Verano.

A las decenas de miles de peregrinos que llenaban la plaza de San Pedro, soportando a mediodía un despiadado sol y más de 35 grados a la sombra, el Papa Benedicto XVI les deseó que «puedan vivir con serenidad algún día de merecido descanso y esparcimiento», antes del rezo del Ängelus. Al mismo tiempo, lanzó «un llamamiento a la prudencia a quienes se ponen en camino para llegar a diferentes lugares de veraneo». «Cada día, por desgracia, especialmente en el fin de semana, se registran en las carreteras accidentes con muchas vidas humanas trágicamente rotas, y más de la mitad de las víctimas son jóvenes», constató. Si bien reconoció que «en los últimos años, se ha hecho mucho para prevenir estos trágicos sucesos», Benedicto XVI consideró que «se puede y se debe hacer más con la contribución y el compromiso de todos». «Es necesario combatir la distracción y la superficialidad, que en un momento pueden arruinar el propio futuro y el de los demás –afirmó–. La vida es preciosa y única: debe ser respetada y protegida siempre, también con un correcto y prudente comportamiento en la carretera». Antes de concluir, encomendó a la Virgen María a «quien viaja» e imploró la misericordia divina «para las víctimas de la carretera». Tras la oración del Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en francés, inglés, castellano, alemán e italiano para desearle de nuevo una felices vacaciones. El Santo Padre comenzará las suyas el 11 de julio, en el Valle de Aosta (Alpes italianos) hasta el 28 de julio. A continuación, viajará a Castel Gandolfo, la residencia veraniega de los Papas, a unos 30 kilómetros de Roma, para continuar con sus actividades ordinarias.

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