El Papa visitará a los encarcelados

Mañana, tercer domingo de Adviento, el Papa visitará la cárcel romana de Rebbibia. Precisamente a este tema nuestro director general, el P. Federico Lombardi, dedica su editorial para el Semanario Octava Dies, del Centro Televisivo Vaticano. 

RealAudioMP3 Se ha observado que la cárcel es “el espejo vuelto al revés de una sociedad, el espacio en el que afloran las contradicciones y los sufrimientos de una sociedad enferma” (Card. Martini): el afán de los detenidos y de sus parientes, los sufrimientos de las víctimas y de sus familiares, los problemas de los encargados del servicio carcelario, las dificultades de las autoridades y los interrogantes de los legisladores que constatan que gran parte de los problemas que la cárcel debería resolver permanecen, de hecho, irresueltos, sino agravados. En suma, es verdad que la condición de las cárceles es uno de los indicadores fundamentales de la civilización de un país.

Por tanto, es natural que la Iglesia sepa que debe estar presente en la cárcel y que también los Papas –comenzando por la histórica visita de Juan XXIII a la de “Regina Caeli”, el 26 de diciembre de 1958– llamen a la puerta de la cárcel, para “visitar a los presidiarios”, estar un poco con ellos y con quien comparte su suerte, escucharlos y decirles unas palabras de consuelo. No es casual que esto suceda en el tiempo de Navidad, cuando tenemos más necesidad de gestos fuertes de solidaridad y de amor.

Las preocupaciones por la crisis económica no deben ser una escusa para olvidar las condiciones de quien está al margen de la sociedad o para encarnizarse contra quien ha faltado: una sociedad más justa y ecuánime se construye precisamente volviendo a partir desde los últimos y tratando de reconciliar y de sanar las heridas más profundas. Recordemos las condiciones de los presos en las diversas partes del mundo. En la conclusión del Sínodo para África el Papa recordó las terribles condiciones de tantas cárceles africanas y reafirmó el empeño contra la pena de muerte. Con ocasión del Jubileo del año 2000, Juan Pablo II había pedido discreta, pero clara e insistentemente, “un gesto de clemencia” a favor de los detenidos. ¿Se hizo o todavía lo estamos esperando? El domingo 18 estamos todos invitados a ir espiritualmente con el Papa a la cárcel de Rebibbia. (Traducción de María Fernanda Bernasconi – RV). 

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