El Santo Padre con estado febril.

(Agencias) El estado de salud del Papa ha empeorado. La agencia Apcom asegura que los doctores habían tenido que intervenir debido a una «caída de la presión sanguínea» de Juan Pablo II. Según el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, el Papa tiene fiebre alta debido a una infección urinaria. Las luces de las dependencias privadas del Papa están encendidas esta noche, cosa poco habitual. La Santa Sede hizo público un comunicado en el que se afirma que Juan Pablo II fue alcanzado hoy por una afección «altamente febril» motivada por la una infección de las vías urinarias. Según Navarro Valls ha sido iniciada una terapia a base de antibióticos, de manera que el cuadro clínico del Pontífice está «estrictamente controlado por el equipo mèdico» que le atiende. Se rumorea, lo que no está confirmado, que recibió la unción de los enfermos. La agencia France Press informaba hoy de que el Papa ha perdido 19 kilos en los últimos días de convalecencia. Ayer se supo que se le ha implantado desde la nariz hasta el estómago una sonda que le facilita la ingestión de alimentos. Juan Pablo II guardó hoy reposo durante toda la jornada, después de que ayer compareciera brevemente en la Plaza de San Pedro, donde saludó y bendijo durante varios minutos, pero fue incapaz de hablar.

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