CIUDAD DEL VATICANO, 5 ABR 2005 (VIS).-El arzobispo Piero Marini, maestro de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice y el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Joaquín Navarro-Valls, informaron hoy acerca de la reunión de los cardenales de esta mañana, que aún no ponen fecha al cónclave de donde saldrá el nombre del sucesor de Juan Pablo II. El director de la Oficina de Prensa confirmó que Juan Pablo II será sepulto en tierra, como él quería, en el mismo lugar en que estuvo enterrado el beato papa Juan XXIII, y sobre sus restos mortales se colocará una lápida. Otro rito prevé que el rostro del pontífice se cubra, antes de cerrar el primer féretro de ciprés, con un velo de seda. También se depositan en el ataúd varias medallas del pontificado de plata y bronce y un pergamino con los datos del pontificado, sellado en un tubo de metal. Navarro-Valls, contestando a otra pregunta, subrayó que «el cuerpo de Juan Pablo no ha sido embalsamado». Por su parte, el arzobispo Marini subrayó una de las innovaciones de Juan Pablo II sobre el período del cónclave, es decir, que los cardenales electores -que son 117- se alojarán en la residencia vaticana Casa Santa Marta, un lugar independiente de aquel en el que votan, la Capilla Sixtina. Los cardenales electores deben permanecer en el Vaticano durante todo el período de duración del cónclave, ninguno puede acercarse a ellos cuando se trasladan desde la Capilla Sixtina a su lugar de residencia y viceversa y todas las formas de comunicación con el mundo exterior están prohibidas. Monseñor Marini señaló que como ya se hizo en el pasado, la estufa de la Capilla Sixtina se usará para quemar las papeletas después de cada votación. Cuando el humo de la chimenea sea de color blanco querrá decir que se ha elegido un nuevo Papa.

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