Encuentro con jóvenes profesores universitarios

La Universidad, llamada a ser siempre la casa donde se busca la verdad propia de la persona humana»
En el segundo acto público de su visita al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Benedicto XVI ha mantenido un encuentro con jóvnes profesores universitarios. En nombre de ellos le ha saludado Alejandro Rodríguez de la Peña, profesor de Historia, quien ha agradecido al Papa su «fecundo magisterio sobre la vocación universitaria y, en particular, sobre la relación entre ciencia y Fe, y sobre el lugar vital de la religión revelada en la sociedad actual».
El profesor Rodriguez de la Peña se ha dirigido al Papa en nombre del resto de profesores presentes pronunciando el siguiente discurso:
Muy querido Santo Padre:
En nombre de los profesores aquí reunidos os damos la más calurosa bienvenida como Vicario de Cristo y os agradecemos vivamente el que, por primera vez en una Jornada Mundial de la Juventud, hayáis querido reuniros con jóvenes profesores universitarios. Somos conscientes de vivir un momento histórico en este monasterio de San Lorenzo de El Escorial, donde hace cuatro siglos un gran monarca católico reunió la principal biblioteca del mundo conocido.
Queremos agradeceros, Santidad, vuestro fecundo magisterio sobre la vocación universitaria y, en particular, sobre la relación entre ciencia y Fe, y sobre el lugar vital de la religión revelada en la sociedad actual. Vuestros históricos discursos en la Universidad de Ratisbona y en los Bernardinos de París sobre el vínculo entre la teología cristiana y las raíces de la cultura europea han sido para todos nosotros una gran ayuda en orden a situar en sus justos términos el debate intelectual con los que no creen. ¿Cómo no recordar la premisa expuesta por Vuestra Santidad en los Bernardinos?: “Lo que es la base de la cultura de Europa, la búsqueda de Dios y la disponibilidad para escucharle, sigue siendo aún hoy el fundamento de toda verdadera cultura”.
Vuestra condición de insigne profesor universitario os hace especialmente sensible a nuestras inquietudes y aspiraciones en una época en la que no resulta fácil vivir como cristianos coherentes en el ámbito universitario. No pocos de los aquí reunidos hemos vivido una experiencia personal de conversión a Cristo en la que la razón y el conocimiento han sido un eficaz auxilio a la acción de la gracia y no al contrario. La reciente beatificación del cardenal John Henry Newman fue para todos los católicos un signo elocuente de la importancia que vuestra Santidad otorga a la dimensión intelectual de la vivencia cristiana.
Creemos que la Universidad es un ámbito maravilloso de evangelización de la juventud, donde los profesores católicos podemos anunciar el Evangelio y ser “fermento de comunidades” que vivan en armonía y amor mutuo la fe, unida siempre a la búsqueda de la Verdad en el campo del saber humano. El lema Caritas in Veritate resume a la perfección esta noble aspiración para la cual su magisterio y su propia vida nos estimulan y confortan. Gracias, Santo Padre. Sed bienvenido.
A continuación ha tomado la palabra el Papa Benedicto XVI, quien ha empezado su alocución agradeciendo ”las amables palabras de bienvenida, así como la música interpretada, que ha resonado de forma maravillosa en este monasterio de gran belleza artística, testimonio elocuente durante siglos de una vida de oración y estudio”.
El Papa ha recordado sus “primeros pasos como profesor en la Universidad de Bonn. Cuando todavía se apreciaban las heridas de la guerra y eran muchas las carencias materiales, todo lo suplía la ilusión por una actividad apasionante, el trato con colegas de las diversas disciplinas y el deseo de responder a las inquietudes últimas y fundamentales de los alumnos”.

El Santo Padre ha recordado a los presentes su “mensaje a los jóvenes como preparación para estos días, los términos arraigados, edificados y firmes apuntan a fundamentos sólidos para la vida”. Y ha preguntado: ¿dónde encontrarán los jóvenes esos puntos de referencia en una sociedad quebradiza e inestable?”
La Universidad debe ser algo más que mera capacitadora técnica
Benedicto XVI ha apuntado que en ocasiones “se piensa que la misión de un profesor universitario sea hoy exclusivamente la de formar profesionales competentes y eficaces que satisfagan la demanda laboral en cada preciso momento. También se dice que lo único que se debe privilegiar en la presente coyuntura es la mera capacitación técnica”.
“Sin embargo”, ha añadido el Obispo de Roma, “vosotros que habéis vivido como yo la Universidad, y que la vivís ahora como docentes, sentís sin duda el anhelo de algo más elevado que corresponda a todas las dimensiones que constituyen al hombre”, y ha advertido que “cuando la sola utilidad y el pragmatismo inmediato se erigen como criterio principal, las pérdidas pueden ser dramáticas: desde los abusos de una ciencia sin límites, más allá de ella misma, hasta el totalitarismo político que se aviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior al mero cálculo de poder”.
El Papa ha proclamado que “la Universidad ha sido, y está llamada a ser siempre, la casa donde se busca la verdad propia de la persona humana. Por ello, no es casualidad que fuera la Iglesia quien promoviera la institución universitaria, pues la fe cristiana nos habla de Cristo como el Logos por quien todo fue hecho (cf. Jn 1,3), y del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios”.
Misión de los profesores universitarios y necesidad de los jóvenes
“He ahí”, ha recalcado el Santo Padre a los profesores universitarios “vuestra importante y vital misión. Sois vosotros quienes tenéis el honor y la responsabilidad de transmitir ese ideal universitario”.
El Vicario de Cristo ha asegurado que “los jóvenes necesitan auténticos maestros; personas abiertas a la verdad total en las diferentes ramas del saber, sabiendo escuchar y viviendo en su propio interior ese diálogo interdisciplinar; personas convencidas, sobre todo, de la capacidad humana de avanzar en el camino hacia la verdad” y tras afirmar que “la juventud es tiempo privilegiado para la búsqueda y el encuentro con la verdad”, ha citado a Platón: “Busca la verdad mientras eres joven, pues si no lo haces, después se te escapará de entre las manos” (Parménides, 135d).
“Os animo encarecidamente” ha exhortado el Papa a los profesores, “a no perder nunca dicha sensibilidad e ilusión por la verdad; a no olvidar que la enseñanza no es una escueta comunicación de contenidos, sino una formación de jóvenes a quienes habéis de comprender y querer, en quienes debéis suscitar esa sed de verdad que poseen en lo profundo y ese afán de superación. Sed para ellos estímulo y fortaleza”.
El Santo Padre ha señalado que “no podemos avanzar en el conocimiento de algo si no nos mueve el amor; ni tampoco amar algo en lo que no vemos racionalidad: pues no existe la inteligencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor”.
Benedicto XVI ha asegurado que “si verdad y bien están unidos, también lo están conocimiento y amor. De esta unidad deriva la coherencia de vida y pensamiento, la ejemplaridad que se exige a todo buen educador.
El Papa ha advertido de que “en el ejercicio intelectual y docente, la humildad es asimismo una virtud indispensable, que protege de la vanidad que cierra el acceso a la verdad. No debemos atraer a los estudiantes a nosotros mismos, sino encaminarlos hacia esa verdad que todos buscamos. A esto os ayudará el Señor, que os propone ser sencillos y eficaces como la sal, o como la lámpara, que da luz sin hacer ruido”.
El Santo Padre ha invitado a los profesores universitarios a “volver siempre la mirada a Cristo, en cuyo rostro resplandece la Verdad que nos ilumina, pero que también es el Camino que lleva a la plenitud perdurable, siendo Caminante junto a nosotros y sosteniéndonos con su amor. Arraigados en Él, seréis buenos guías de nuestros jóvenes”.
Y como dolofón indispensable de su discurso, les ha puesto “bajo el amparo de la Virgen María, Trono de la Sabiduría, para que Ella os haga colaboradores de su Hijo con una vida colmada de sentido para vosotros mismos y fecunda en frutos, tanto de conocimiento como de fe, para vuestros alumnos”.

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