España: Episcopado aconseja a Rajoy

La Conferencia Episcopal Española (CEE) aconsejó el viernes, al nuevo Gobierno que presidirá Mariano Rajoy, derogar una serie de leyes que considera contrarias a la familia y la vida -como la del aborto y la del matrimonio homosexual- y que, a su juicio, son «injustas». No obstante, su portavoz, el jesuita Monseñor Juan Antonio Martínez Camino, puso especial celo en guardar las formas, por lo que reiteró que «la Iglesia nunca dice al Gobierno, sea del color que sea, lo que tiene que hacer», aunque recordó que «su postura sobre estos temas es clara y notoria». De hecho, la Iglesia ha expresado su rechazo a estas leyes desde que fueron aprobadas.
«No podemos dar directivas al Gobierno porque no es ni nuestra función ni nuestro estilo», reiteró Monseñor Martínez Camino tras la clausura de la asamblea plenaria de la CEE ante la lluvia de preguntas sobre si pedirá públicamente la derogación inmediata de estas leyes que, según la CEE, son «injustas y no deben ser obedecidas». A su juicio, lo único que intentan los obispos es iluminar y «dar consejos» al nuevo Gobierno, "si no quieren tener leyes injustas, que lesionen los derechos humanos".
 El portavoz del Episcopado se explayó, sin preguntarle, sobre las dos leyes y especialmente la del matrimonio gay, la norma del Gobierno de Zapatero que  indignó a los católicos y dañóla sociedad católica y a la familia, hasta el punto de que varios de ellos, con el cardenal Rouco Varela a la cabeza, se unieron a la protesta en la calle en mayo del 2005. «Es una ley -dijo Martínez Camino- absolutamente inaudita y gravísimamente injusta en toda la historia de la civilización occidental, porque quita valor jurídico al matrimonio y hasta borra del diccionario las palabras padre-madre y esposo-esposa».
¿Se van a reunir los obispos en breve con el nuevo equipo de Mariano Rajoy para darle consejos o, por lo menos, la bienvenida? Martínez Camino, guardó silencio y contestó con generalidad: «Encuentros de la Conferencia Episcopal los ha habido con todos los gobiernos, porque hay asuntos de interés común para Estado e Iglesia, con su competencia específica, queriendo servir armónicamente a los ciudadanos y a los fieles».

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