España: Se podrían prohibir procesiones y romerías.

El Código de Laicidad del PSOE desaconsejará las procesiones de Semana Santa. El futuro Código de Laicidad que está preparando el PSOE, con la ayuda y asesoramiento directo de la Universidad Carlos III, incluye en su actual redacción que se restrinjan las expresiones públicas de religiosidad. El documento, todavía en la fase de borrador, concluye sugiriendo al Gobierno que limite en todo lo posible manifestaciones religiosas en las calles y plazas, y en general, en el exterior de los templos. A pesar de que la cultura popular e histórica española tiene en su haber y en sus costumbres numerosas manifestaciones religiosas en la calle como las romerías o las procesiones, el Código de Laicidad del PSOE contempla la posibilidad de que se prohiban estas manifestaciones populares y libres. Esta recomendación choca frontalmente con las múltiples expresiones populares de fervor religioso intensamente enraizadas en la historia y cultura de los españoles, como los desfiles procesionales de Semana Santa, masivos en muchos casos, como en procesiones de Valladolid, Murcia, Málaga o Sevilla, o las romerías masivas como la que se celebra en el Rocío. Pero sobre todo, manifiesta una imposición contraria a la libertad de expresión y la libertad religiosa. Hay que pensar que este concepto de estado sin expresión religiosa pública o el llamado Estado laico, que construye forzosamente una cultura sin religión, termina siendo en definitiva una pseudo-religión, puesto que se transforma en una forma de estructurar la manifestación y la conducta del ser humano frente al hecho religioso. Es casi un dogma que establece una devoción absoluta al Estado, al único que se le debe rendir culto público, y que regula las otras manifestaciones, al igual como otras culturas establecían sus divinidades, ritos y lugares según diversas categorias. La Declaración de los Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, en su artículo 2, 1 establece que “toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración sin distinción alguna de (…) religión”. El artículo 18, además, indica que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. El artículo 30, que cierra la Declaración de Derechos Humanos, prohíbe que se interpreten estos derechos en el sentido de que se confiera derecho al Estado para realizar actividades o actos que tiendan a suprimir cualquiera de los derechos proclamados por la misma Declaración.

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