«No se lo impidan, porque el que no está contra ustedes, está con ustedes”

Evangelio Diario y Meditación

+Santo Evangelio:

Evangelio según San Lucas 9,46-50. 

Entonces se les ocurrió preguntarse quién sería el más grande. 

Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, tomó a un niño y acercándolo, 

les dijo: «El que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el más pequeño de ustedes, ese es el más grande». 

Juan, dirigiéndose a Jesús, le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre y tratamos de impedírselo, porque no es de los nuestros». 

Pero Jesús le dijo: «No se lo impidan, porque el que no está contra ustedes, está con ustedes». 

+Meditación:

San Ambrosio

El que recibe a alguno que imita a Cristo, recibe al mismo Cristo; y el que recibe la imagen de Dios, recibe al mismo Dios. Y como no podíamos ver la imagen de Dios, se nos dio a conocer por medio de la encarnación del Verbo, para reconciliarnos con la Divinidad que está sobre nosotros.

San Juan, como amaba mucho y era correspondido, cree que no debe dispensarse esta gracia a aquel que no es acreedor a ella.

No fue reprendido San Juan porque decía esto en virtud del amor que profesaba a Jesús. Pero se le dio a entender la diferencia que hay entre los enfermos y los fuertes. Y por tanto, si bien es verdad que Dios recompensa a los que son fuertes en su servicio, sin embargo no excluye a los débiles. Por lo cual sigue: «Y Jesús le dijo: No se lo vedéis; porque el que no es contra vosotros, por vosotros es». Y decía bien el Salvador, porque José y Nicodemus, discípulos ocultos por el miedo, cuando llegó el tiempo oportuno no negaron su fidelidad. Pero como en otro lugar había dicho el Salvador: «El que no está conmigo está contra mí, y el que no coge conmigo, desperdicia» ( Lc 11,23), se hace preciso conocer el verdadero sentido, para que no se crea que hay contrariedad. Creo que, si uno considera al escudriñador de las mentes, no debe dudar de que la acción de cada uno es discernida conforme a su intención.

+Comunión Espiritual:

De Santa Margarita María Alacoque:  “Padre eterno, permitid  que os  ofrezca el Corazón de Jesucristo,  vuestro  Hijo muy  amado, como se ofrece Él mismo, a Vos  en sacrificio. Recibid  esta ofrenda por mí, así como por todos los deseos, sentimientos, afectos  y actos de este Sagrado Corazón. Todos son  míos, pues Él se inmola por mí,  y yo no quiero tener en adelante otros deseos que los suyos. Recibidlos para concederme por  sus méritos todas las gracias que me son necesarias, sobre todo la gracia de la perseverancia  final. Recibidlos como otros tantos actos de amor, de adoración y alabanza que ofrezco a vuestra  Divina Majestad, pues por el Corazón de Jesús sois dignamente honrado y glorificado.” Amén.

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