Llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: ‘¡Ha perdido la cabeza!

Evangelio Diario y Meditación

+Santo Evangelio

Evangelio según San Lucas 9,1-6. 

Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para curar las enfermedades. 

Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, 

diciéndoles: «No lleven nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. 

Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. 

Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos». 

Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y curando enfermos en todas partes. 

+Meditación:

San Agustín

 El Señor no quiso que sus discípulos poseyesen, ni llevasen cosa alguna de éstas. No porque no sean necesarias para el sostenimiento de la vida, sino que los enviaba así para demostrar que estas cosas debían serles suministradas por aquellos a quienes anunciasen el Evangelio. Y así seguros, no se cuidasen de poseer, ni de llevar lo necesario a esta vida, ni mucho ni poco. Por eso dijo, según San Marcos: «Sino un bastón» (Mc 6,8), manifestando así que los fieles debían proveer a sus ministros de todo lo necesario, pero no de lo superfluo. Con el emblema de la vara significó esta potestad, cuando dijo: «Nada toméis, en el camino, sino un báculo tan sólo». 

             

+Comunión Espiritual:

De Santa Margarita María Alacoque

  “Padre eterno, permitid  que os  ofrezca el Corazón de Jesucristo,  vuestro  Hijo muy  amado, como se ofrece Él mismo, a Vos  en sacrificio. Recibid  esta ofrenda por mí, así como por todos los deseos, sentimientos, afectos  y actos de este Sagrado Corazón. Todos son  míos, pues Él se inmola por mí,  y yo no quiero tener en adelante otros deseos que los suyos. Recibidlos para concederme por  sus méritos todas las gracias que me son necesarias, sobre todo la gracia de la perseverancia  final. Recibidlos como otros tantos actos de amor, de adoración y alabanza que ofrezco a vuestra  Divina Majestad, pues por el Corazón de Jesús sois dignamente honrado y glorificado.” Amén.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *