Jesús, Apreciaba cada vez más esta forma de vivir a fin de ser juzgado por todos como un ser insignificante y sin importancia

Evangelio Diario y Meditación

+Santo Evangelio:

Evangelio según San Marcos 6,1-6. 

Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. 

Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: «¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?». Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo. 

Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa». 

Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. 

Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.  

+Meditación:

San Buenaventura (1221-1274), franciscano, doctor de la Iglesia 

Meditación sobre la vida de Cristo; Opera omnia, t. 12, p. 530s

     El Señor Jesús, habiendo regresado con sus padres, del Templo y de Jerusalén a Nazaret, vivió con ellos hasta los 30 años «y les estaba sometido» (Lc 2,51). En las Escrituras no se encuentra nada que nos diga qué ha hecho durante este tiempo, lo que parece sorprendente… Pero pon atención y verás claramente que, no haciendo nada, hizo maravillas. En efecto, cada uno de sus gestos revela su misterio. Y puesto que actuaba con poder, se calló con poder, y permaneció retirado y en la oscuridad con poder. El soberano Maestro que nos había de enseñar los caminos de la vida, desde su juventud empieza a actuar con poder, pero de manera sorprendente, desconocida e inaudita, pareciendo, a los ojos de los hombres, inútil, ignorante, y viviendo en la abyección…

     Apreciaba cada vez más esta forma de vivir a fin de ser juzgado por todos como un ser insignificante y sin importancia; esto lo había anunciado ya el profeta que en su nombre dijo: «Soy un gusano, no un hombre» (Sl 21,7). Ves lo que hacía no haciendo nada. Se volvió despreciable… ¿crees que esto es poca cosa? Es cierto, no es él quien tenía necesidad de esto, sino nosotros. No conozco nada más difícil ni más grande. Realmente me parece que han llegado al más alto grado los que de todo corazón y sin fingir, se tiene por nada a fin de no buscar nada más que ser despreciados, no ser tenidos en cuenta para nada y vivir en un abajamiento extremo. Es esto una victoria mucho más grande que tomar una ciudad.

                                                                                                                                   

+Comunión Espiritual: 

  Dices: «Venid a mí todos los que tenéis trabajos y estáis cargados, que yo os recrearé» (Mt 11,28). ¡Oh dulce y amable palabra en los oídos del pecador! ¡Que tú, Señor Dios mío, convidas al pobre y al mendigo a la comunión de tu santísimo cuerpo!  Mas, ¿quién soy yo, Señor, para que presuma llegar a ti? Veo que no cabes en los cielos de los cielos, y tú dices: «¡Venid a mí todos!”.  ¿Qué quiere decir esta tan piadosísima dignación y este tan amistoso convite? ¿Cómo osaré llegarme yo que no reconozco en mí cosa buena en que pueda confiar? ¿Cómo te hospedaré en mi casa yo, que tantas veces ofendí tu benignísima presencia? Los ángeles y arcángeles tiemblan; los santos y justos temen, y tú dices: «!Venid a mí todos!”. Si tú, Señor, no dijeses esto, ¿quién lo creería?  Y si tú no lo mandases, ¿quién osaría llegarse a ti?” (Imitación de Cristo, IV)  

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