HABLAN EN LA ONU SOBRE CULTURA DE PAZ

CIUDAD DEL VATICANO, 28 OCT 2004 (VIS).-El arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante Naciones Unidas, intervino ayer en la sesión plenaria de la Asamblea General, sobre el tema 35: «Una cultura de la paz». «Está claro que el mundo necesita hoy más que nunca paz», dijo el prelado al inicio de su discurso. «Desde 1967 -recordó- los papas han dado su aportación a este argumento, enviando un mensaje el 1 de enero de todos los años a todas las personas de buena voluntad, proponiendo cada vez un tema de actualidad relativo a la paz y a como alcanzarla». El nuncio se refirió a la labor de Naciones Unidas, enumerando sus operaciones de salvaguardia de la paz a lo largo del año, la creación de un Directorio Ejecutivo contra el Terrorismo y la actual Década para una Cultura de la Paz y la No violencia para los Niños del Mundo. «A veces, la cultura dominante -dijo-, puede desencadenar reacciones culturales contra la paz verdadera y crear sospechas contra ella. Al mismo tiempo, la globalización parece incapaz de impedir las amenazas contra la paz porque las reivindicaciones culturales tienden a crear murallas que separan a unos pueblos de otros». «La defensa de la paz, a menudo una entidad frágil, debe reforzarse -subrayó-. Se puede conseguir cultivando en la mente de las personas de buena voluntad el imperativo para ser agentes de paz. Son sus arquitectos, sus constructores e incluso sus puentes». Refiriéndose después a las reuniones de la UNESCO en varias partes del mundo, afirmó: «Tenemos que ser conscientes de que ya hay unos cimientos sobre los que construir en el ámbito de la cooperación religiosa. (…) Estos debates se extienden al terrorismo, a las resoluciones de los conflictos, al SIDA, al papel de los líderes religiosos a la hora de apaciguar las tensiones y de contrarrestar las amenazas a los valores religiosos para usarlos como un pretexto que justifique la violencia y en la defensa del desarme y de la no proliferación». La Santa Sede, concluyó el arzobispo, «pide un compromiso más decidido para recalcar los profundos lazos entre la promoción de la cultura de la paz y la consolidación del proceso de desarme y de no proliferación».

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