Las células madres adultas v/s células embrionarias.

(Agencia Fides) – “El embrión es, desde el preciso instante de su concepción, un ser humano que posee la misma dignidad y los mismos derechos que la persona ya nacida. Y lo es no a partir de los 14 días de vida, como muchos quieren hacer creer utilizando el término preembrión, el cual ha sido desechado por un amplio y reconocido sector de la comunidad científica”, afirma a Fides la Dra. Gádor Joya Verde, médico pediatra y portavoz de la plataforma ‘Hayalternativas’ (www.hayalternativas.org) de España. “Desde el momento de su concepción, el embrión goza de una identidad que lo convierte en único e irrepetible, y por tanto en un ser humano singular”. Por ello- continua la doctora- “el que un embrión pueda ser creado a merced de los deseos de una tercera persona, para satisfacer determinadas ansias de conocimiento científico o un falso derecho de paternidad, supone disponer de la vida humana y manipularla, convirtiéndola en un simple medio para conseguir el fin”. Según la doctora Gádor, “el hecho de que un niño venga a este mundo condenado a no tener nunca una referencia y una identidad genética, supone que desde el principio le estamos negando algo a lo que todo ser humano tiene derecho”. Además, según la doctora, existen otras alternativas más eficaces y que sin embargo no se emplean. Por ejemplo, “la investigación con células madre adultas ha demostrado que estas tienen una capacidad real de curar enfermedades, algo que aún no se ha conseguido con las células embrionarias”. ¿Por qué entonces, recurrir a algo que conlleva tantos problemas éticos, teniendo una alternativa eficaz a nuestro alcance?, se pregunta Gádor Joya. Otro problema importante que se plantea en la investigación con células madre embrionarias es la creación de cientos de embriones para destruirlos posteriormente, problema que conlleva el “riesgo de entrar en una pendiente resbaladiza, como ha pasado en España, en donde se va a permitir la selección embrionaria, de manera que sólo se permita sobrevivir a aquel ser humano que no posea ninguna enfermedad, y en donde se está proponiendo eliminar aquellos embriones que, en función de su sexo, aún siendo sanos, puedan transmitir algún tipo de enfermedad, o aquellos que no sirvan para curar a un hermano ya vivo”. Por todo ello, concluye la doctora, “no se debe permitir la investigación con embriones ni la manipulación de los mismos, ya que eso supone atentar contra la dignidad de la persona en la fase más incipiente de su vida. Debemos luchar por la defensa del no nacido desde el momento de su concepción, nos va en ello el futuro de nuestra sociedad”.

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