Llegó el divorcio a Chile

Santiago, Chile.- Comienzó a regir la nueva ley de matrimonio civil o llamada simplemente de divorcio. El objeto central de la ley, aunque se busque ocultarlo, es establecer la posibilidad de que la unión matrimonial pueda ser disuelta por la voluntad de los dos cónyuges o de uno solo de ellos. Desde que exista esta ley, en adelante, nadie podrá casarse civilmente en forma indisoluble. Los matrimonios contraídos con anterioridad a la nueva ley también quedan sujetos al divorcio, es decir, la ley se aplica para atrás. Es decir, ya no hay en Chile «matrimonio» según sus reales parámetros y conceptos.

Los senadores chilenos que se opusieron a que se aprobara esta ley fueron Marcos Aburto, Jorge Arancibia, Carlos Bombal, Julio Canessa, Marcos Cariola, Juan Antonio Coloma, Andrés Chadwick, Sergio Férnandez, Hernán Larraín, Jorge Martínez, Jovino Novoa, Jaime Orpis y Sergio Romero. Todos los demas estuvieron de acuerdo. Hacia ellos la Iglesia hizo un particular reconocimiento. La experiencia del divorcio en otras naciones:

    Como la experiencia de muchos países señala, este tipo de leyes termina por perjudicar a las familias, hace cada vez más inseguro el compromiso matrimonial y provoca grandes perjuicios a los hijos que quedan al producirse el divorcio y, sobre todo, a la mujer que muchas veces queda en el mas completo abandono. Ninguna persona que estudie el tema seriamente puede negar que el divorcio una vez establecido trae más divorcio. Este tipo de legislación, además, perjudica particularmente a la mujer de los sectores sociales de menores ingresos y a sus hijos. En este sentido se puede decir que esta ley ha sido hecha para la gente pudiente, no para los más pobres.

    La evolución del divorcio en países donde ya existe desde hace muchos años es la siguiente:

    Inglaterra (2000): 306.000 matrimonios y 155.000 divorcios; Alemania (2000): 389.000 matrimonios y 195.000 divorcios; Francia (1995): 280.000 matrimonios y 119.000 divorcios.

    En 1970 en Europa había 10 divorcios por cada 100 matrimonios. En 1995 en Europa había 30 divorcios por cada 100 matrimonios. (Cfr. Desafios y posibilidades al inicio del Tercer milenio. Oss. Rom. N.31. VIII 2003 p. 7)

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