Lourdes celebra 154 aniversario de las apariciones

En la fiesta de la Virgen de Lourdes, el 11 de febrero, toda la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Es un día para renovar la cercanía, la solicitud y el afecto de toda la Iglesia hacia los enfermos.
 
 
En la fiesta de la Virgen de Lourdes, el 11 de febrero, toda la Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo. Es un día para renovar la cercanía, la solicitud y el afecto de toda la Iglesia hacia los enfermos.
Como nos recuerda el Papa, Benedicto XVI, "en la acogida generosa y afectuosa de cada vida humana, sobre todo la débil y enferma, el cristiano expresa un aspecto importante de su testimonio evangélico siguiendo el ejemplo de Cristo, que se ha inclinado ante los sufrimientos materiales y espirituales del hombre para curarlos".
Lourdes, uno de los santuarios más importantes
Roma es la meta de peregrinaciones preferida por los católicos. Muchos piensan que la segunda es Tierra Santa, aunque, en realidad, es este pequeño pueblo, al sur de Francia.
Estamos en Lourdes, uno de los santuarios más importantes dedicados a la Virgen María. El 11 de febrero se cumplen 154 años de las apariciones de 1858. Con una Misa multitudinaria se pedirá a la Virgen que ayude a quienes más sufren los efectos de la crisis económica.
   
La Virgen María se apareció en 18 ocasiones a Bernadette Soubirous aquí en Lourdes. Se presentó como la Inmaculada Concepción. Le mostró un manantial cercano. Una mujer llamada Catherine Latapie que padecía parálisis, bebió del agua del manantial y se curó milagrosamente. Fue el primer milagro. En todos estos años, un total de 67 personas se han curado milagrosamente en este santuario.
Cada año, Lourdes recibe 6 millones de personas y eso la convierte en uno de los centros de peregrinación más importantes del mundo. Muchos viajan por su cuenta y otros con grandes peregrinaciones.
Muchos dicen que ir a Lourdes les ha cambiado la vida, tanto física como espiritualmente. Pero la Iglesia se muestra prudente y ha querido reconocer como milagrosa sólo un pequeño porcentaje de las curaciones. Pero es significativo que los peregrinos aprovechan el viaje para llevarse a casa su propia botella con agua de Lourdes.

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