Mensaje del Prefecto del Dicasterio Misionero al Papa Benedicto XVI

Del Prefecto del Dicasterio Misionero, Card. Crescenzio Sepe, al Santo Padre Benedicto XVI: “Benedetto coliu che viene nel nome del Signore!” (Bendito el que viene en el nombre del Señór!) (Mc 11,9). Intérprete de los sentimientos de devoción y filial afecto de la Iglesia misionera, la Congregación para la Evangelización de los Pueblos se asocia con el coro alegre de toda la Iglesia al rendir gracias al Señor por la elección de Su Santidad como Obispo de Roma y Sumo Pontífice de la Iglesia universal. Al desearle un ministerio intenso y fecundo, deseamos asegurar desde este primer momento la dócil y fiel obediencia de la iglesia misionera Ad Gentes a Su altísima misión magisterial. Su Santidad podrá contar con la comunión plena y generosa de las 1100 Circunscripciones eclesiásticas confiadas o Propaganda Fiel. Tendrá la colaboración de los Pastores de nuestras Jóvenes Iglesias, el apoyo solícito de los sacerdotes, la laboriosidad de los misioneros y misioneras, de los religiosos, de las religiosas y de los catequistas, el amor filial de los fieles, juntamente con la cooperación orante y tangible de este Ministerio misionero. «Apóstol por vocación, elegido para anunciar el Evangelio de Dios» (Rom 1,1) ha sido llamado por el Espíritu Santo para conducir la Iglesia a lo largo de los primeros momentos del Tercer Milenio, tras las huellas del querido y llorado Pontífice Juan Pablo II. Conscientes de no haber recibido la fe sólo para nosotros, sino para comunicarla a cuantos no han oído todavía el mensaje de verdad y gracia del Señor Jesús, le pedimos que sea para nosotros guía por los caminos del mundo para proclamar con la vida y la palabra la Buena Nueva de la salvación, memoria de lo que San Pablo, el apóstol de las Gentes, recuerda al discípulo Timoteo: “Te conjuro en presencia de Dios y de Cristo Jesús que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, por su Manifestación y su Reino: proclama la Palabra, insistes a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina» [2Tim 4,1-2]. Conscientes de la estación de inquietud y relativismo moral que el mundo está atravesando, lo rogamos, Santo Padre, que nos ayude a cumplir fielmente la misión de anunciadores del Evangelio que el Señor nos ha confiado. Mientras renovamos la fe en el ministerio de Pedro y Suyo, su Sucesor a quien el Señor ha confiado la suerte de su Iglesia, confiamos a su oración a los obreros del Evangelio de las Jóvenes Iglesias de Misión y a todos nosotros, colaboradores en la viña del Señor. Nos preceda y acompañe en nuestro caminar Ad Gentes con Su apostólica Bendición. Crescenzio Card. Sepe, Prefecto y el Dicasterio misionero.

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