Miles de provida piden abolición del aborto

La Puerta del Sol se convirtió ayer en una gran fiesta. La de miles de familias, abuelos y jóvenes que se congregaron en el corazón de Madrid para reivindicar que «la vida merece ser defendida siempre y a pesar de todas las dificultades». Convocados por más de 400 asociaciones, con motivo del Día Internacional de la Vida, que se celebra en todo el mundo cada 25 de marzo, los presentes pidieron al Gobierno «la abolición de cualquier ley permisiva con el aborto» y una «legislación que proteja y ayude a la mujer embarazada para facilitarle el derecho a ser madre». Así rezó el manifiesto leído al final del acto, en el que también se recordó que «una sociedad no es justa, ni viable si no se protege a los más débiles y si no se articula una clara protección y aprecio al más elemental y básico de los derechos, el derecho a la vida».
Por segundo año consecutivo, y al igual que lo hicieron con el anterior Gobierno socialista, las asociaciones provida reclamaron «leyes y políticas públicas que rompan decididamente con la cultura de la muerte que se ha ido imponiendo en España en las últimas décadas». Entre sus peticiones, también incluyeron la defensa del derecho a la objeción de conciencia de los profesionales de la salud que «se niegan a colaborar con cualquier práctica que atente contra la vida humana» y solicitaron «una especial protección» a los discapacitados, ancianos y enfermos terminales». Durante el acto, tal como habían prometido los organizadores, no hubo consignas políticas ni religiosas. «Defender la vida no depende de que seamos católicos o no, de que simpaticemos con un partido político o tengamos una determinada situación económica o social. Estamos aquí porque somos simplemente conscientes de lo importante que es defender el derecho a la vida», afirmó desde el escenario Miguel Ángel Tobías, presentador y director del acto, quien estuvo acompañado por la periodista Alejandra Prat.
En primera persona
Pero la concentración tuvo algo más que un carácter «reivindicativo». El tono predominante fue festivo. No faltaron los espectáculos musicales ni muchos momentos emotivos. Y es que cada uno de los presentes, entre conocidos y anónimos, tenían una historia para contar y algunos lo hicieron subiendo incluso al escenario. Fue el caso de Pilar Toloso, una abuela de ochenta años, cuya madre arriesgó su propia vida para tenerla. «Los médicos le habían dado a elegir entre yo o ella. Pero ella dijo “Será lo que Dios disponga”. Y aquí estoy. Soy la menor de cinco hermanos. Muchos años después mis hermanos murieron en un accidente y a mí me ha tocado criar a todos mis sobrinos. ¿Quién se hubiera hecho cargo si yo no hubiera existido?». El testimonio arrancó el aplauso espontáneo de todos los presentes, que escuchaban a la anciana conmovidos. «Hay que ser valiente y decir siempre sí a la vida porque lo que más cuesta es lo que más vale». Junto a la de ella, se escucharon los testimonios de mujeres que optaron por tener a sus hijos a pesar de las presiones, la falta de recursos o del apoyo familiar; jóvenes con síndrome de Down, enfermos y madres de familias numerosas.
También Irene Villa contó su propia historia. «Después del atentado, los médicos le dijeron a mi padre que no tenía piernas, ni manos, que tenía el rostro desfigurado. Entonces mi padre les dijo que me dejaran morir. Hoy tengo una vida plena, estoy embarazada, que es el mayor triunfo de la vida. ¿Cómo no voy a defender la vida? Mi padre se arrepiente muchísimo de aquel comentario», aseguró una Irene visiblemente emocionada, quien recordó que «todos tenemos una dignidad que nadie te puede quitar».

Los comentarios están cerrados.