Segundo Día:  Novena a María Reina de la Paz

 

OREMOS POR TODOS LOS SACERDOTES QUE SIRVEN EN EL SANTUARIO

 

1. Oración a la Reina de la Paz

¡María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la Paz!

Tú viniste a nosotros para llevarnos a Dios.

Alcánzanos la gracia de no sólo decir:

¡Hágase en mí según Tu voluntad!,

sino vivirla tal como Tú lo hiciste.

Ponemos en Tus manos nuestras manos,

a fin de que puedas conducirnos a Jesús

en medio de todas las aflicciones y pesares.

Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.

 

REZAR EL CREDO, 7 PADRENUESTROS, 7 AVEMARÍAS Y 7 GLORIAS…

 

2. Veni Creator Spiritus

Ven, Creador, Espíritu amoroso,

ven y visita el alma que a ti clama

y con tu soberana gracia inflama

los pechos que creaste poderoso.

Tú que abogado fiel eres llamado

del Altísimo don, perenne fuente

de vida eterna, caridad ferviente,

espiritual unción, fuego sagrado.

Tú te infundes al alma en siete dones,

fiel promesa del Padre soberano;

tú eres el dedo de su diestra mano,

tú nos dictas palabras y razones.

Ilustra con tu luz nuestros sentidos,

del corazón ahuyenta la tibieza,

haznos vencer la corporal flaqueza,

con tu eterna virtud fortalecidos.

Por ti, nuestro enemigo desterrado,

gocemos de paz santa duradera,

y, siendo nuestro guía en la carrera,

todo daño evitemos y pecado.

Por ti al eterno Padre conozcamos,

y al Hijo, soberano omnipotente,

y a ti, Espíritu, de ambos procedente,

con viva fe y amor siempre creamos. Amén.

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de Tus fieles y enciende en ellos el fuego de Tu amor.

– Envía, Señor, Tu Espíritu y todo será creado.

– Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos: Oh Dios, que con la luz del Espíritu Santo enseñas a Tus fieles a conocer la verdad, concédenos conocerla en el mismo Espíritu y gozar siempre de sus consuelos. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

 

3. Misterios y rezo del Rosario

 

Textos para la Meditación

Jesús dijo a Sus discípulos: Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre. (Juan 14,12-14)

 

¡Queridos hijos! Hoy estoy con ustedes de una manera especial y les traigo mi bendición maternal de paz. Yo oro por ustedes e intercedo por ustedes ante Dios, a fin de que puedan comprender que cada uno de ustedes es portador de paz. No pueden tener paz, si su corazón no está en paz con Dios. Por tanto, hijitos, oren, oren, oren, puesto que la oración es el fundamento de su paz. Abran su corazón y denle tiempo a Dios, para que El llegue a ser su Amigo. Cuando se crea una verdadera amistad con Dios, no hay tempestad que la pueda destruir. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! (Mensaje, Junio 25 de 1997)

 

Si conocieras el don de Dios (Jn 4,10). La maravilla de la oración se revela precisamente allí, junto al pozo donde vamos a buscar nuestra agua: allí Cristo va al encuentro de todo ser humano, es el primero en buscarnos y el que nos pide de beber. Jesús tiene sed, su petición llega desde las profundidades de Dios que nos desea. La oración, sepámoslo o no, es el concentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de El (cf. san Agustín, quaest.64, 4). Tú le habrías rogado a él, y él te habría dado agua viva (Jn 4,10). Nuestra oración de petición es paradójicamente una respuesta. Respuesta a la queja del Dios vivo: A mí me dejaron, Manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas, cisternas agrietadas (Jr 2,13), respuesta de fe a la promesa gratuita de salvación (cf. Jn 7,37-39; Is 12,3; 51,1), respuesta de amor a la sed del Hijo único (cf. Jn 19,28; Za 12,10; 13,1). (CCC: 2560, 2561)

 

4. Letanía de la Santísima Virgen

Señor, ten misericordia de nosotros

Cristo, ten misericordia de nosotros

Señor, ten misericordia de nosotros

Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos

Dios, Padre Celestial, ten misericordia de nosotros

Dios, Hijo Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros

Dios, Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros

Trinidad Santísima, un solo Dios, ten misericordia de nosotros

Santa María, ruega por nosotros

Santa Madre de Dios,

Santa Virgen de las vírgenes,

Madre de Jesucristo,

Madre de la Divina Gracia,

Madre de la Iglesia,

Madre purísima,

Madre castísima,

Madre virginal,

Madre inmaculada,

Madre incorrupta,

Madre amable,

Madre admirable,

Madre del buen consejo,

Madre del Creador,

Madre del Salvador,

Virgen prudentísima,

Virgen digna de veneración,

Virgen digna de alabanza,

Virgen poderosa,

Virgen clemente,

Virgen fiel,

Espejo de justicia,

Trono de la eterna sabiduría,

Causa de nuestra alegría,

Vaso espiritual de elección,

Vaso precioso de la gracia,

Vaso insigne de devoción,

Rosa mística,

Torre de David,

Torre de marfil,

Casa de oro,

Arca de la Alianza,

Puerta del cielo,

Estrella de la mañana,

Salud de los enfermos,

Refugio de los pecadores,

Consuelo de los afligidos,

Auxilio de los cristianos,

Reina de los Ángeles,

Reina de los Patriarcas,

Reina de los Profetas,

Reina de los Apóstoles,

Reina de los Mártires,

Reina de los Confesores,

Reina de las Vírgenes,

Reina de todos los Santos,

Reina concebida sin pecado original,

Reina elevada al cielo,

Reina del Santísimo Rosario,

Reina de la Familia,

Reina de la Paz,

C. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.

R. Perdónanos, Señor.

C. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.

R. Escúchanos, Señor.

C. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.

R. Ten misericordia de nosotros.

Bajo Tu amparo nos acogemos,

Santa Madre de Dios: no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestra necesidad, antes bien, líbranos siempre de todos los peligros, oh Virgen gloriosa y bendita.

C. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

C. Ruega por nosotros y por nuestro Santísimo Padre, el Papa N. El Señor lo bendiga y lo conserve, lo haga feliz en esta tierra y no lo entregue en manos de sus enemigos.

R. Amén.

Oremos

Te suplicamos, Señor, que derrames Tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo, por Su Pasión y Cruz, seamos llevados a la gloria de Su Resurrección.

Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor.

R. Amén.

¡Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra! ¡Dios te salve! A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suplicamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

 

Oración conclusiva: Señor, Tú llamas a todos los cristianos a ser testigos reales de Tu vida y Tu amor. Hoy, Te damos gracias de manera especial por los videntes y por su misión de dar testimonio de los mensajes de la Reina de la Paz. Te presentamos todas sus necesidades. Rogamos por cada uno de ellos en lo personal para que Tú estés cerca de ellos, a fin de que puedan crecer incesantemente en la experiencia de Tu fortaleza. Te pedimos que los conduzcas a una oración cada vez más profunda y humilde, mientras siguen dando testimonio de la presencia de la Virgen en Medjugorje. Amén.

 

 

El Himno de Medjugorje

(Traducción del P. Tiberio Munari)

 

 

 

Hoy venimos, buena Madre

de lugares diferentes,

a traerte nuestras penas

y plegarias muy fervientes.

Dulce Reina de la Paz,

tu sonrisa nos consuela,

tu mensaje, oh María,

el amor de Dios revela.

Sepan todos, hijos míos,

que los amo inmensamente,

y por eso con ustedes

tanto quiero estar presente.

Dulce Reina…

Gracias Madre y Reina nuestra

escogida criatura;

oh María, de Dios eres

sacramento de ternura.

Dulce Reina…

Virgen digna de alabanza,

Tú me ayudas, Tú me guías,

en Ti tengo mi esperanza,

Tú me guardas noche y día.

Dulce Reina…

Tu insistencia con nosotros

de que hagamos oración,

razón tiene que alcancemos

la gran paz del corazón.

Dulce Reina…

Poderosa, victoriosa,

sin mancilla, Virgen Santa,

de Dios Hija, Madre, Esposa,

satanás de Ti se espanta.

Dulce Reina…

Dulce Madre, Virgen pura,

serás siempre mi ilusión;

y por eso te consagro,

alma, cuerpo y corazón.

 

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