Arzobispo Georg Gänswein, dijo: “la acusación de que él sabía de la historia previa…es equivocada. Él no conocía la historia previa”.


El Arzobispo Georg Gänswein, dijo al diario alemán Die Zeit que “la acusación de que él sabía de la historia previa… es equivocada. Él no conocía la historia previa”.

Nada de todo esto es completamente nuevo. No lo son, desde luego, las denuncias infundadas contra Ratzinger, especialmente durante su pontificado activo. Lo sorprendente, si acaso, es el reflorecimiento de estas viejas historias de base más bien endeble y sensacionalista, en un momento en que no pocos en la Iglesia se acogen al recuerdo de su papado para contrastarlo con la crisis de credibilidad que, a sus ojos, padece la Iglesia de hoy.

Da toda la sensación de que estamos ante una campaña orquestada para empañar la imagen del Papa Emérito y, con ella, la de un pontificado tenido por los elementos más progresistas, ahora con vara alta en la Curia, por retrógrado y reaccionario.

El Papa Emérito ha negado tajantemente haber cometido encubrimiento alguno durante su mandato en la archidiócesis. Como Papa, Benedicto XVI reconoció 4.000 casos de abusos sexuales a menores por parte de clérigos. El Papa emérito pidió entonces una profunda renovación de la Iglesia, asegurando que «la ayuda de curación a las víctimas debe ser la preocupación principal de la comunidad cristiana, y debe ir de la mano de una profunda renovación de la Iglesia a todos los niveles». Asimismo, coordinó el lanzamiento de una página web para aprender a prevenir los abusos sexuales a menores.

Benedicto XVI, quien niega enfáticamente las acusaciones de encubrimiento, envió un documento de 82 páginas, con sus observaciones, a los investigadores que realizaron el informe.

Westpfahl Spilker Wastl, la firma legal que preparó el informe, presentó las conclusiones de su documento de más de mil páginas en una conferencia de prensa virtual realizada el 20 de enero, según informa CNA Deutsch, agencia en alemán del Grupo ACI.

El nombre oficial del documento es “Reporte sobre abusos sexuales de menores y adultos vulnerables por parte de clérigos, así como empleados en la Arquidiócesis de Múnich y Freising, desde 1945 hasta 2019”.

El reporte cubre desde 1977 hasta 1982, los años en los que el entonces Cardenal Joseph Ratzinger, futuro Benedicto XVI, lideró la Arquidiócesis; así como los periodos del Cardenal Friedrich Wetter, quien lo sucedió; y del Cardenal Reinhard Marx, que sirve como Arzobispo de Múnich y Freising desde 2007.

Además de criticar a Benedicto XVI por el manejo de cuatro casos, los investigadores afirman que el Cardenal Wetter no manejó bien 21 casos y el Cardenal Marx otros dos.

El director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni, dijo sobre el reporte que “la Santa Sede considera el deber de dar la justa atención al documento del que, hasta el momento, no conoce su contenido”.

“En los próximos días, luego de la publicación, podrá verlo y podrá examinarlo oportunamente en detalle”, agregó.

“Al reiterar el sentimiento de vergüenza y de remordimiento por los abusos contra menores cometidos por clérigos, la Santa Sede asegura su cercanía a todas las víctimas y confirma el camino emprendido para tutelar a los más pequeños, garantizándoles ambientes seguros”, concluyó.

Las acusaciones de que el futuro Papa encubrió un caso de abusos en la Arquidiócesis de Múnich y Freising resurgieron a principios de este mes, más de 10 años después de que el Vaticano las rechazó con firmeza.

Las acusaciones se referían al manejo de la Arquidiócesis del caso Hullerman, acusado de abusar de al menos 23 menores entre los 8 y 16 años, entre 1973 y 1996.

El sacerdote, identificado por los medios alemanes solo como “H.”, fue suspendido en la Diócesis de Essen en 1979, luego de ser acusado de haber abusado de un niño de 11 años.

Fue transferido en 1980 a la Arquidiócesis de Múnich. Hullermann fue hallado culpable de acosar a menores en una parroquia de la Arquidiócesis en 1986.

El Arzobispo Georg Gänswein, secretario personal de Benedict XVI, dijo al diario alemán Die Zeit que “la acusación de que él sabía de la historia previa (la acusación de abuso sexual) en el momento de la decisión de admitir al Padre H. (en la Arquidiócesis) es equivocada. Él no conocía la historia previa”.

Luego de dejar la Arquidiócesis de Múnich en 1982, el entonces Cardenal Ratzinger sirvió como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en el Vaticano, antes de ser elegido Papa en 2005. Renunció al pontificado en 2013 y desde entonces vive en un monasterio en el Vaticano.

Westpfahl Spilker Wastl ya había hecho un reporte sobre abusos en 2010, que nunca fue publicado. En noviembre de 2021 anunció además una demora en la publicación del nuevo reporte, señalando que había “nuevos hallazgos obtenidos en el pasado reciente” que requerían “una revisión intensiva”.

La firma legal de Múnich también fue responsable del reporte sobre abusos en la Arquidiócesis de Colonia.

Luego de que los abogados en esa Arquidiócesis expresaran sus preocupaciones sobre las “deficiencias metodológicas” del estudio, el Cardenal Rainer Maria Woelki, Arzobispo de Colonia, solicitó al experto en derecho penal, profesor Björn Gercke que haga un Nuevo reporte, que fue publicado en marzo de 2021.

El Cardenal Marx escribió al Papa Francisco en mayo de 2021, ofreciéndole su renuncia ante la crisis de abusos sexuales de la Iglesia en Alemania. En junio del mismo año el Santo Padre decidió no aceptarla.

El Cardenal Marx es miembro del Consejo de Cardenales que aconseja al Papa Francisco en la reforma de la Curia del Vaticano; y es coordinador del Consejo del Vaticano de Economía. Hasta 2022 fue además presidente de la Conferencia Episcopal Alemana.

Fuente: Aciprensa – Infocatólica


Nuevos Datos recopilados por Zenit

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI mereció un “peculiar” trato por parte del bufete que se ocupó del informe: y es que los abogados no sólo examinaron su quehacer mientras fue arzobispo sino también sus años como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Y esto llama la atención por una razón muy sencilla: eso excede el campo para el que Westpfahl Spilker Wastl fue requerido: tanto porque el territorio de la diócesis de Munich-Frisinga no alcanza a Roma, como por el periodo de tiempo en que el entonces cardenal Ratzinger ya no residía en Alemania. No queda claro cómo fue que el bufete tomó esa decisión: si simplemente decidió extralimitarse en sus competencias o si alguien -y quién- le pidió hacerlo a propósito.

Es así que la Comisión que preparó el reporte lo dio a conocer la mañana del jueves 20 de enero en una conferencia de prensa de dos horas (puede verse en este enlace). La Comisión identifica cuatro casos de abusos que remiten al periodo del entonces arzobispo Joseph Ratzinger y de los cuales, según la misma Comisión, él tendría “alguna responsabilidad”, aunque no dicen exactamente cuál. El caso más relevante es el de un sacerdote abusador de la diócesis de Essen, que después sería trasladado a Munich. Este caso ya era conocido desde 2010.

En artículo que publicamos en 2010 tratamos este caso (véase “El abuso de los abusos”). En síntesis se trata de lo siguiente: el 13 de marzo de 2010 el Süddeutsche Zeitung publicó una nota sobre la supuesta admisión en la arquidiócesis de Munich de un sacerdote –Peter Hullermann– acusado de abuso y procedente de la diócesis de Essen. Ya en Munich habría recibido un nuevo encargo pastoral. Todo esto habría ocurrido en 1980, cuando el arzobispo de esa sede arzobispal era el cardenal Joseph Ratzinger.

El mismo día la revista TIME reproducía la nota que luego, sucesivamente, daría la vuelta al mundo. El título que dio TIME fue “El Papa sabía que el sacerdote era pedófilo pero autorizó que continuara su ministerio”. ¿Cuál era la realidad de los hechos? Efectivamente, el entonces arzobispo de Munich autorizó que Peter Hullermann residiera en el territorio diocesano pero en un convicto sacerdotal de la arquidiócesis y exclusivamente para recibir terapia. Tras el nombramiento, en noviembre de 1981, como prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, Ratzinger renuncia a la sede de Munich y pasa a Roma en febrero de 1982. Durante el periodo de sede vacante (es decir, cuando aún no se nombra al suplente de Joseph Ratzinger para Munich), el vicario para la arquidiócesis, padre Gerhard Gruber, es quien decide dar licencia para que Hullermann ejerza el ministerio en una parroquia.

En 1985 se dan nuevas denuncias contra Hullermann (es decir, cuando Joseph Ratzinger ya no estaba en Munich) y se le retira del ministerio sacerdotal. En junio de 1986 es condenado por abusos de menores a 18 meses de cárcel en libertad condicional y a una multa de 4.000 marcos.

Otros detalles que no pasan desapercibidos
Martin Pusch, director del bufete de abogados responsable del informe, y quien presentó el resultado junto a la abogada Marion Westphal, acusó también al cardenal Marx (actual arzobispo en funciones) de “errores” de gestión por dos casos de abuso en 2008. Al sucesor del entonces cardenal Ratzinger, Friedrich Wetter, se le atribuyen 21 casos de mal manejo de abusos.

Hay un par de “detalles” de no poca relevancia en todo esto: el cardenal Marx, que fue el que encargó el informe independiente, no conoció el resultado completo sino el mismo día en que se hizo público. Supo más la prensa que recibió filtraciones en los días previos que el cardenal que pagó la elaboración del informe.

Una de esas “llamativas” y “coincidentes” filtraciones es la que recibió el periódico alemán Die Zeit el cual justamente un día antes, el miércoles 19 de enero, publicaba declaraciones del cineasta Christoph Röhl quien aseguraba tener pruebas de que dos sacerdotes originarios de Chile habían mostrado al cardenal Ratzinger, en Roma, un dossier con nombres de abusadores de la congregación de los Legionarios de Cristo. El secretario privado del Papa emérito, Mons. Georg Gänswein, declaró a Die Zeit a nombre de Benedicto XVI, desmintiendo la afirmación. Desde luego que sólo es una “coincidencia” entre la extralimitación del bufete que realiza el informe y un cineasta que sale de la nada a asegurar cosas de las que no tiene pruebas, sobre el periodo cuando Joseph Ratzinger ya no era arzobispo en Alemania y un día antes de la publicación del reporte íntegro.

Por lo demás, lo del cineasta Röhl ni siquiera es original: ya el jueves 7 de abril de 2010 un medio alemán, el semanario Stern, publicó una falsedad análoga según la cual, como cardenal prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger habría encubierto a Marcial Maciel, fundador de los legionarios de Cristo.

Prontamente, por aquel entonces, el portavoz de la Santa Sede hizo una declaración oficial afirmando: «Es paradójico –y para las personas informadas ridículo– atribuir al cardenal Ratzinger responsabilidades de cobertura o de encubrimiento de cualquier tipo. Todas las personas informadas saben que fue mérito del cardenal Ratzinger promover la investigación canónica sobre las acusaciones a propósito de Marcial Maciel, hasta llegar a establecer con certeza su culpabilidad». Maciel fue reducido a una vida de oración y penitencia, sin posibilidad de ejercer el ministerio públicamente, en 2006.

Fuente: Zenit