Perú: »Transgredir la ley natural no es un grito de libertad…»

(Agencia Fides) – Manifestar solidaridad a la Conferencia Episcopal española y reafirmar la clara posición de la Conferencia Episcopal Peruana en defensa de la institución familiar, herida gravemente por la ley recientemente aprobada en España que legaliza como «matrimonio» las uniones de las parejas homosexuales, poniéndolas al mismo nivel que el matrimonio natural entre un hombre y una mujer, y reconociendo a estas parejas la posibilidad de adoptar un niño: son estos los motivos del documento titulado «Los Obispos de la Iglesia en Perú defienden la Familia» difundida el 7 de julio. Los Obispos peruanos señalan en su documento que la naturaleza humana ha sido creada distinta en el hombre y la mujer. Por consiguiente, esta distinción inscrita en la ley natural, no puede ser sometida a lo que uno cree, a las opciones políticas y subjetivas. Además «Dios ha dado al hombre y a la mujer el mandato preciso de crecer y multiplicarse, y sólo confía a su unión el don de la transmisión y cuidado de la vida». Los Obispos recuerdan que «la familia, célula fundamental de la sociedad, está constituida por la unión del hombre y la mujer y de los hijos nacidos de esta unión, que son al mismo tiempo expresión de la íntima comunión de amor entre el padre y la madre; este ámbito natural del desarrollo humano está por encima de las circunstancias o de los gustos de las personas y de los tiempos, y es garantía de la perpetuación de la especie humana». Por tanto, «infringir la ley natural no es un grito de libertad sino un irresponsable atentado contra la naturaleza humana y la sociedad, sobre todo contra los niños y el futuro de la sociedad misma». Más bien «constituye una nueva forma de abuso del derecho del niño de crecer en un entorno natural.» El documento de la Iglesia peruana termina con un fuerte llamamiento «a la responsabilidad de los individuos, de la sociedad y de los Estados, para que en defensa de la integridad de la vida humana, de la familia y de la infancia, no se permita que estas circunstancias – como las indicadas, sigan atentando contra la persona humana, la familia y la sociedad».

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