PROMOVER SOLIDARIDAD Y PAZ, QUE HAGAN POSIBLE LA JUSTICIA

(VIS).-El Santo Padre recibió esta mañana al último grupo de obispos mexicanos que realizan su visita «ad limina»: los prelados de las archidiócesis y diócesis de las provincias eclesiásticas de Acapulco, Antequera y Yucatán. El Papa dijo que en la función episcopal de enseñar, los obispos deben transmitir el Evangelio «con sus valores morales y religiosos, considerando las diversas realidades y aspiraciones que surgen en la sociedad contemporánea, cuya situación deben conocer bien los Pastores. «Es importante hacer un gran esfuerzo para explicar adecuadamente los motivos de las posiciones de la Iglesia, subrayando sobre todo que no se trata de imponer a los no creyentes una perspectiva de fe, sino de interpretar y defender los valores radicados en la naturaleza misma del ser humano»». «Al mismo tiempo -continuó-, los pastores de la Iglesia en México han de prestar una especial atención (…) a los grupos más desprotegidos y a los pobres. (…) Desde el Evangelio, la respuesta adecuada es promover la solidaridad y la paz, que hagan realmente posible la justicia. Por eso la Iglesia trata de colaborar eficazmente para erradicar cualquier forma de marginación, orientando a los cristianos a practicar la justicia y el amor. En este sentido, animad a quienes disponen de más recursos a compartirlos». El Papa afirmó que «es necesario no sólo aliviar las necesidades más graves, sino que se ha de ir a sus raíces, proponiendo medidas que den a las estructuras sociales, políticas y económicas una configuración más ecuánime y solidaria. Así la caridad estará al servicio de la cultura, de la política, de la economía y de la familia, convirtiéndose en cimiento de un auténtico desarrollo humano y comunitario».

Refiriéndose a la alegría y al sentido de la fiesta que caracterizan a las celebraciones y manifestaciones de religiosidad popular, el Santo Padre señaló que los pastores «deben orientar esta peculiaridad tan común en los fieles mexicanos hacia una fe sólida y madura, capaz de modelar una conducta de vida coherente con lo que se profesa con alegría. Ello avivará también el creciente impulso misionero de los mexicanos». Tras poner de relieve que también en México se «manifiesta tantas veces el «genio» de la mujer», Benedicto XVI afirmó que «sigue siendo un desafío de nuestro tiempo cambiar de mentalidad, para que sean tratadas con plena dignidad en todos los ambientes y se proteja también su insustituible misión de ser madres y primeras educadoras de los hijos». El Papa afirmó que la pastoral con los jóvenes «es una tarea importante. (…) En muchos de ellos existe el falso concepto de que comprometerse o tomar decisiones definitivas hace perder la libertad. Conviene recordarles, en cambio, que el hombre se hace libre cuando se compromete incondicionalmente con la verdad y el bien. Sólo así es posible encontrar un sentido a la vida y construir algo grande y duradero si tienen a Jesucristo como centro de su existencia».

Al final del discurso, el Santo Padre invitó a los prelados a «caminar y actuar concordes en un espíritu de comunión, que tiene su cumbre y su fuente inagotable en la Eucaristía». En este contexto, señaló que el reciente Congreso Eucarístico Internacional de Guadalajara, «ha dejado profundas huellas en el pueblo fiel, que conviene seguir manteniendo como un tesoro de fe celebrada y compartida».

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