QUE LA IGLESIA SEA UNA PATRIA PARA LOS REFUGIADOS

(VIS).-Antes de rezar el Angelus con los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, Benedicto XVI recordó que se celebra la Jornada Mundial del Refugiado, promovida por Naciones Unidas, para «mantener viva la atención sobre los problemas de aquellos que deben abandonar forzosamente la patria». «El tema de este año: «El coraje de ser refugiado» -explicó el Papa- pone el acento sobre la fuerza de ánimo que tienen los que deben dejar todo, a veces incluso la familia, para librarse de graves dificultades y peligros. La comunidad cristiana se siente cerca de todos aquellos que viven en esta condición dolorosa; se esfuerza en sostenerlos y, de formas diversas, les manifiesta su interés y su amor, que se traduce en gestos concretos de solidaridad, para que cualquier persona lejana de su país sienta que la Iglesia es una patria en la que ninguno es extranjero». «La amorosa atención de los cristianos por los que se encuentran en dificultad y su compromiso por una sociedad más solidaria se alimentan continuamente de la participación activa y responsable a la Eucaristía. (…) La caridad concreta es, efectivamente, un criterio que demuestra la autenticidad de nuestras celebraciones litúrgicas. ¡El Año de la Eucaristía que vivimos ayude a las comunidades diocesanas y parroquiales a reavivar esta capacidad de hacer frente al desafío de tantos pobres en el mundo!». Acabada la oración del Angelus, Benedicto XVI saludó a los miles de fieles polacos presentes. «Concluye hoy en Varsovia -dijo- el Congreso Eucarístico de Polonia. Durante la solemne concelebración han sido incluidos en el libro de los beatos tres hijos de esa noble nación: Ladislao Findysz, Bronislao Markiewicz e Ignacio Klopotowski. Espero que este acontecimiento eclesiástico tan significativo contribuya a reforzar el espíritu de reconciliación fraterna, fundamento necesario para edificar la comunión de cuantos participan en la única mesa de Cristo».

Los comentarios están cerrados.