Sábana Santa de Turín: un misterio emocionante

El error del  test del Carbono 14

No es la primera vez que investigadores afirman el origen medieval del precioso tejido. Para recordar, en 1988, Michael Tite, Edward Hall y Robert Hedges afirmaron haber sometido el Sudario al test del Carbono 14 y obtenido como resultado una fecha de creación entre 1260 – 1390. La revelación dividió la opinión pública y provocó críticas de especialistas del mundo entero, a tal punto que en la época el Papa Juan Pablo II, de gloriosa memoria, recibió un dossier voluminoso, firmado por científicos de fama mundial, contestando el valor del resultado de esa pesquisa.
En realidad, habían innúmerables motivos que probaban ser imposible someter el Santo Sudario al test Carbono 14. Uno de los más sorprendentes era el tamaño necesario para la validez del test, algo en torno de un sexto del tejido, siendo que la muestra retirada fue de 1cm x 7cm, dividido en tres partes… El propio creador del test Carbono 14, Dr. Willard Libby, afirmó ser impracticable usarlo para datar el Sudario de Turín. Muchas por la dificultad de tomar muestras de los segmentos originales y no de las reparaciones sufridas luego de los eventos que le produjeron algunos daño. Fue la razón de la lamentable decisión de tomar muestras de las zonas adheridas y no del retazo de lienzo original.
Incluso hay algunos, como el Dr. Eurípedes Cardoso de Menezes, quien en su libro «El auto-retrato de Jesús (autenticidad intrínseca del Santísimo Sudario)», prueba con especial competencia que el test que fue llevado a cabo bajo la responsabilidad del Dr. Michael Tite no se dio con muestras del Sudario, sino con una capa pluvial de San Luis d’Anjou, cuya fecha es exactamente del siglo XIII. No es por nada que los citados protagonistas del test exigieron que ninguna autoridad de la Iglesia estuviese presente en los laboratorios durante los exámenes…

El número sorprendente de pruebas a favor de su autenticidad
Sin embargo lo que mucha gente no sabe es que el número de pruebas contrarias al Sudario no debería impresionar a nadie, pero, sí, el número a favor, pues es algo simplemente sorprendente. Por ocasión del 4º Centenario del traslado del Santo Sudario a Turín, en 1978, se formó el STURP (sigla en inglés del Proyecto de Estudios del Sudario de Turín), constituido por 40 científicos voluntarios y de renombre. Para sus estudios, se utilizaron desde los más modernos equipamientos de la Nasa. Vale resaltar que la mayoría de ellos cuando aceptó el trabajo lo hizo por creer que probarían la inautenticidad de la sábana. Después de dedicar 150.000 horas a las investigaciones, todos estaban asombrados con el resultado. Sobre todo con el fenómeno de los fenómenos, algo hasta hoy sin explicación: la obtención de la imagen tridimensional de la figura de Cristo muerto.

Entre los innúmerables descubrimientos, el STURP llegó a la conclusión que la imagen del Hombre del Sudario no es pintura, no hay colorantes, ni cualquier especie de tinta. Afirmaron con todas las letras que no hay ninguna especie de fraude. Algunas constataciones llegan hasta a producir hilaridad, pues para demostrar la imposibilidad de la sábana haber sido pintada, afirman que el pincel que se debería usar debería tener dos metros de largo, ser acompañado de un microscopio ligado a una TV colorida y, además, exigiría un micromanipulador hidráulico, entre otras invenciones, todas creadas solo en el siglo XX.

¿Cómo se formó la imagen?
Evidentemente la pregunta que no quiere acallar es: Entonces, ¿cómo fue formada la imagen de Cristo? La tesis más plausible es que la figura del hombre del Sudario se haya formado por irradiación. La luz emitida del cuerpo divino de Cristo Resucitado imprimió, del mismo modo que una fotografía, la imagen de Jesús en la sábana que lo cubría en el Sepulcro, formando un verdadero negativo.
Nos es posible ver los trazos perfectos que notamos en las fotos del Sudario que circulan por el mundo gracias al abogado italiano Secondo Pia que, en 1898, después de fotografiar el Sudario, notó que el negativo de la foto, en verdad, era un positivo. Ahora aquí cabe la pregunta: ¿Cómo un pintor en la Edad Media iría tener la genial idea de pintar un negativo en una sábana si no había fotografía en la época? ¿Después, con qué propósito?
En un mundo donde tantas veces nos deparamos con intento de choque entre ciencia y fe, tenemos ahí una irónica realidad: Si usted no tiene fe para creer en la autenticidad del Sudario, entonces escuche lo que dice una considerable parte de los científicos, porque, para ellos, el la Sábana Santa de Turín es auténtica…
Por Marcos Antonio Fiorito

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