»Totus Tuus» dijo el Santo Padre.

La operación en la tráquea ha abierto una vía estable por la que Juan Pablo II puede respirar, lo que, puntualizó Navarro Valls, hace de «forma autónoma». «El Papa respira mejor y ha sentido un notable alivio. Ni el jueves ni en el anterior ingreso necesitó respiración mecánica asistida, por lo que ha pasado la noche tranquila», añadió el portavoz. Navarro Valls también afirmó que el el Papa no ha tenido fiebre desde que dejó el Policlínico Gemelli, el pasado 1 de febrero, y aseguró que no ha sufrido en ningún momento, ni sufre, una infección broncopulmonar. Esto hubiera agravado de forma sensible su estado general. En todo el mundo los catolicos se organizan para rezar por el Papa. Hasta en el último rincón del mundo hay un rosario que se ofrece pos Juan Pablo II. Pero la preocupación por el Santo Padre se he extendido hacia otros Credos. Amos Luzzatto, presidente de la Unión de las comunidades judías en Italia (UCEI)) afirmó que «cuando ayer supe la noticia de la nueva internación del Papa, me quedé muy turbado porque tengo un profundo respeto por la persona de Juan Pablo II, por el espíritu de sacrificio con el cual vence su estado de salud para permanecer en su lugar». Las comunidades islámicas también expresaron su cercanía a Juan Pablo II, cuya segunda hospitalización en el Policlínico Gemelli es para el presidente del UCOII (Unión de las comunidades islámicas de italia), Mohamed Nour Dachan, una advertencia. Navarro Valls relató ayer cómo fue el despertar posoperatorio de Juan Pablo II. «¿Qué me han hecho?», dijo el pontífice al salir de la anestesia, explicó el portavoz. Acto seguido, el Papa añadió: «Pero yo sigo siendo `totus tuus`» (lema de su pontificado, que significa todo tuyo María). En esta frase, los observadores vaticanos vieron la intención de Karol Wojtyla de seguir al frente de la Iglesia católica «hasta que Dios quiera». El Papa se comunica desde ayer a través de un bloc de notas y un bolígrafo, ya que no puede hablar o bien ha renunciado a hacerlo «por prescripción médica», según precisó Joaquín Navarro Valls, la única persona autorizada por el Vaticano para informar sobre la salud de Karol Wojtyla.

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