Verdadera religión coincide con la verdadera filosofía

 

»El tormento más grande para una criatura racional es la privación y la ausencia de Dios”, afirmó Benedicto XVI durante una audiencia, en la que también subrayó que “la autoridad y la razón nunca pueden enfrentarse porque la verdadera religión y la verdadera filosofía coinciden”.
De esta forma el Pontífice resumió el pensamiento de Juan Escoto Eriúgena, un “hombre excepcional” al que el Papa dedicó su catequesis de ayer en la Plaza de San Pedro, ante 15.000 fieles.

El tema de su alocución, siguiendo la presentación de algunas figuras del pasado que no han perdido actualidad gracias a sus enseñanzas y testimonio de vida, fue este destacado filósofo del renacimiento carolingio.

El Santo Padre recordó una de las obras de Escoto en la que afirmaba que “no es verdadera autoridad si no aquella que coincide con la verdad descubierta con la razón” y es “obtenida gracias a una recta contemplación racional”, ya que la “la autentica autoridad no contradice nunca la recta razón, ni ésta contradice la verdadera autoridad. Una y otra provienen sin ninguna duda, de la misma fuente, que es la de la sabiduría divina”.

De ahí la actualidad de las enseñanzas de Escoto también para los teólogos contemporáneos, exhortados a “ejercer un discernimiento apropiado sobre aquello que viene presentado como ‘auctoritas vera’ y a ‘continuar buscando la verdad hasta que no se alcance alguna experiencia en la adoración silenciosa de Dios’”.

Para finalizar, Benedicto XVI insistió en que “no se debe desear otra cosa sino ‘la alegría de la verdad, que es Cristo’” y agregó que el mayor “tormento para una criatura racional es la privación y la ausencia de Dios”, citando nuevamente al pensador medieval, cuyo pensamiento teológico “es la demostración más evidente del intento de expresar lo decible de lo indecible de Dios”, partiendo de la conciencia “de la absoluta inadecuación de los términos” para expresar la realidad divina, con páginas “que tocan en profundidad el ánimo también de nosotros, creyentes del siglo XXI”.

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