Es en este mundo donde los laicos están invitados a vivir su vocación bautismal, no como consumidores pasivos, sino como miembros activos.

Es importante analizar y comprender bien la alteración radical que significa la secularización en ambientes eclesiales, donde se invierten los ministerios y funciones: el sacerdote realiza tareas seculares que son propias del laicado secularizándose, y el seglar realiza ministerios y oficios sólo dentro de la parroquia, preocupado de lo intraeclesial únicamente, clericalizándose. ¡Pero es que nada de esto corresponde la doctrina del Concilio Vaticano II, sino la infiltración de la mentalidad post-moderna en la Iglesia!

Un amplio párrafo de un discurso de San Juan Pablo II refleja la situación indicando el camino:

“El compromiso de los laicos se convierte en una forma de clericalismo cuando las funciones sacramentales o litúrgicas que corresponden al sacerdote son asumidas por los fieles laicos, o cuando estos desempeñan tareas que competen al gobierno pastoral propio del sacerdote. En esas situaciones, frecuentemente no se tiene en cuenta lo que el Concilio enseñó sobre el carácter esencialmente secular de la vocación laica (cf. Lumen gentium, 31). El sacerdote, en cuanto ministro ordenado, preside en nombre de Cristo la comunidad cristiana, tanto en el plano litúrgico como en el pastoral. Los laicos le ayudan de muchas maneras en esta tarea. Pero el ámbito principal del ejercicio de la vocación laical es el mundo de las realidades económicas, sociales, políticas y culturales. Es en este mundo donde los laicos están invitados a vivir su vocación bautismal, no como consumidores pasivos, sino como miembros activos de la gran obra que expresa el carácter cristiano. Al sacerdote corresponde presidir la comunidad cristiana para permitir a los laicos realizar la tarea eclesial y misionera que les compete. En un tiempo de secularización insidiosa, puede parecer extraño que la Iglesia insista tanto en la vocación secular de los laicos. Ahora bien, precisamente el testimonio evangélico de los fieles en el mundo es el centro de la respuesta de la Iglesia al mal de la secularización” (Discurso a la conferencia episcopal de las Antillas en visita ad limina, 7-mayo-2002).

¿Vocación secular de los laicos? ¿Cuál es ese ámbito?

Sin poder ser exhaustivos:

-El propio matrimonio y la familia, donde se santifican cuando construyen la Iglesia doméstica y educan a los hijos en la fe

-El trabajo o profesión, realizado con el mejor nivel de competencia, con honradez, y aplicando los principios de justicia y caridad tal como plantea la Doctrina Social de la Iglesia

-El mundo docente, colegios, institutos, Universidad, implicándose en su vida y desarrollo: Consejo escolar, asociaciones de padres, etc.

-La actividad socio-política en sindicatos, partidos políticos que sean afines con la Doctrina social de la Iglesia, etc.

-La implicación en plataformas y asociaciones católicas (o próximas a los principios católicos y de la ley natural) que defienden la vida, el matrimonio, la familia, la libertad de educación de los padres respecto a sus hijos

-Hacer oír la voz del catolicismo –bien formado- en los diferentes medios de comunicación, tan poderosos hoy: periódicos, televisión, radio, blogs en Internet

-Colaboración gratuita y desinteresada en los distintos Centros de Orientación Familiar para ayudar a matrimonios y familias en los problemas que buscan resolver

Además las tareas eclesiales, que también son necesarias, tras previo discernimiento y capacitación: ministerio de lector litúrgico, acólito, canto y música litúrgica, la catequesis, la atención a los pobres, la visita a los enfermos, el funcionamiento interno de la parroquia (archivo, despacho, secretaría, sacristía, limpieza…), etc.

Hagamos cada cual lo que nos corresponda en la vida de la Iglesia. Ni sacerdotes secularizados ni seglares clericalizados. “Los fieles laicos deben esforzarse por expresar en la realidad, incluso a través del compromiso político, la visión antropológica cristiana y la doctrina social de la Iglesia. En cambio, los sacerdotes deben evitar involucrarse personalmente en la política, para favorecer la unidad y la comunión de todos los fieles, y para poder ser así una referencia para todos. Es importante hacer que crezca esta conciencia en los sacerdotes, los religiosos y los fieles laicos, animando y vigilando para que cada uno se sienta motivado a actuar según su propio estado” (Benedicto XVI, Discurso al segundo grupo de obispos de Brasil en visita ad limina, 17-septiembre-2009).

No estaría mal que para evitar confusiones y tener claridad doctrinal, para no ampararse en el “espíritu” del Vaticano II sino en sus textos reales, leyésemos:

-Para el sacerdocio: decreto Presbyterorum ordinis y su desarrollo en la exhortación apóstolica “Pastores dabo vobis”,

-Y para el laicado: decreto Apostolicam actuositatem y su desarrollo en la exhortación apostólica “Christifideles laici”.

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