Exhortación de los Obispos sudaneses por el Darfur.

Sudán, Africa (FIDES).- «Si el gobierno de Khartoum no quiere asumir sus propias responsabilidades entonces pedimos a la comunidad internacional que intervenga inmediatamente».»Como Pastores no podemos ignorar el aniquilamiento de un entero grupo étnico sea cual sea su credo, género o clan». Así han intervenido los Obispos de Sudán en la dramática crisis del Darfur (Sudán occidental) con una declaración concedida a finales de agosto. «El Darfur siempre ha sido considerado como una fuente de trabajo barato y de reclutas para el ejército, empleados en las guerras civiles en las otras regiones del Sudán» escriben los Obispos, afirmando que la crisis actual se inició hace algunos años: «En los últimos 10-15 años el gobierno sudanés no ha admitido nunca la existencia de la rebelión del Darfur, pero ha difundido a través de los medios de comunicación la percepción de que la revuelta del Darfur fuera causada por bandoleros y bandidos de la calle.» Para reprimir la revuelta de las poblaciones del Darfur (que acusan al gobierno central de descuidar la región), el ejército regular provee apoyo a las así llamadas milicias «Janjaweed» responsables de matanzas contra la población civil. Nos «hallamos frente a un verdadero genocidio y no en el umbral de un genocidio, como sigue insistiendo la comunidad internacional» dice a la agencia Fides mons. Macram Max Gassis, Obispo de El Obeid, de cuya diócesis forma parte el Darfur. «Matar intencionalmente a civiles de un particular grupo étnico, en todo o en una parte del Darfur, es un genocidio según cuanto establece la Convención sobre el Genocidio y la Corte Criminal internacional» afirma el Obispo. «Los millares de civiles hasta ahora matados, violados y torturados por las milicias Janjaweed hacen el término «genocidio» aplicable a la situación del Darfur y no se puede por lo tanto hablar de «situación que roza el genocidio». Según estimaciones internacionales, en Darfur las violencias contra la población civil han provocado la muerte de al menos treinta mil personas y más de un millón de prófugos y refugiados. Los Obispos en su comunicado, apelan a la responsabilidad de quien ha armado a los «Janjaweed»: «Los Janjaweed no pueden haber comprado armas sofisticadas y municiones. En primer lugar, no tienen fondos para pagar estos armamentos y, en segundo lugar, no tienen los aviones con los que bombardear a los civiles inocentes». Los Obispos además recuerdan cómo los Janjaweed son muy parecidos a las milicias filo-gubernativas empleadas en otras regiones de Sudán. «Pedimos a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional que ejerzan presiones sobre el gobierno de Sudán no solo para detener el reame de los Janjaweed sino también para desarmarlos y llevar ante la justicia a los que han cometido crímenes contra la humanidad » escriben los Obispos. «Si el gobierno de Khartoum no quiere asumir sus propias responsabilidades entonces pedimos a la comunidad internacional que intervenga inmediatamente. El tiempo es un factor crucial para salvar vidas valiosas e inocentes.» Los Obispos piden al gobierno sudanés que abra las puertas a las agencias humanitarias para la asistencia humanitaria de las poblaciones civiles y piden «a ambos beligerantes que se sienten a la mesa de las negociaciones para alcanzar una solución pacífica de la situación de la región.» Hoy, 30 de agosto, vence el ultimátum de las Naciones Unidas al gobierno sudanés para que cese de apoyar las milicias Janjaweed. Si Khartoum no respeta el ultimátum, serán puestas en marcha sanciones económicas contra él. Continúan, mientras tanto, los coloquios de paz en Abuja (Nigeria) entre el gobierno sudanés y los dos movimientos de guerrilla del Darfur. En los coloquios está presente una delegación de la Comunidad de San Egidio en calidad de observador. (L.M) (Agencia Fides 30/8/2004)

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