Liturgia del Papa: Poderoso Exorcismo

La vida de oración, el cumplimiento de los mandamientos y el acudir a los sacramentos como fuente de vida espiritual es protección suficiente frente al actual del maligno.
En su más reciente libro titulado «El último exorcista – Mi batalla contra Satanás», el padre Gabriel Amorth, exorcista de la diócesis de Roma, hizo interesantes declaraciones sobre el odio feroz que el demonio siente hacia el Papa y las estrategias que utiliza para hacer el mal en el mundo. El P. Amorth afirmó que estos conocimientos han sido adquiridos en los exorcismos, durante los cuales ocasionalmente obliga a los demonios a responder sus preguntas. Algunos extractos fueron publicados por el informativo italiano La bussola quotidiana.
El P. Amorth
«Satanás ataca sobre todo al Papa. Su odio por el sucesor de Pedro es feroz. Lo he experimentado en mis exorcismos», afirmó el P. Amorth. Precisamente es el Santo Padre quien, a través de su apostolado, le hace el mayor daño, hecho que también se demuestra en el comportamiento de los demonios. Con solo nombrar al beato Juan Pablo II, narró el exorcista, «los demonios escupen rabia. Otros tiemblan. Otros lloran y suplican que no lo nombre más. Y esto también sucede con Benedicto XVI». El sacerdote añadió, además: «Cada gesto de Joseph Ratzinger, su liturgia, son un poderoso exorcismo contra la furia del demonio».
Por supuesto, el Santo Padre no es el único enemigo poderoso de Satanás: «Después del Papa, Satanás ataca a los cardenales, obispos y a todos los sacerdotes y religiosos. Es normal que sea así», advirtió el sacerdote. «Ninguno se debería escandalizar. Los sacerdotes, religiosos y religiosas están llamados a una dura lucha espiritual».

Para el P. Gabriel Amorth, es esta lógica de batalla la que marca la vocación universal a la santidad. Quienes han optado por entregar su vida a Dios deben estar muy atentos para no ceder ante el poder del mal, que intentará hacer que caigan en pecado. «Si abren la puerta de su alma al diablo», advirtió el exorcista, «aunque sea ligeramente, éste entra y les toma toda su vida».
La humanidad, entonces, vive en tiempos de guerra y Satanás hace uso de todas sus herramientas. Por su influencia en el mundo se construyen, en palabras del beato Juan Pablo II, verdaderas «estructuras de pecado», condiciones sociales que alejan al hombre de Dios. «El ataque de Satanás está destinado principalmente a quienes ostentan puestos de poder en el mundo», afirmó el P. Amorth. «Porque atacar a los hombres que tienen grandes responsabilidades equivale a atacar en cascada a muchísimas personas».
Esta reflexión sobre la existencia del demonio no debe conducir al cristiano al miedo ni a la desesperanza, sino a un compromiso con su fe. La vida de oración, el cumplimiento de los mandamientos y el acudir a los sacramentos como fuente de vida espiritual es protección suficiente frente al actual del maligno. La fe nos enseña que del lado de Dios está la victoria: «Con la Resurrección, es Cristo quien triunfa. Su victoria no elimina el mal. No elimina la presencia del dragón, la bestia, Satanás. Éstos todavía permanecen, pero desde la venida de Cristo el hombre tiene la certeza de que, si confía en Él, puede vencer. A pesar de las dificultades de la vida puede vencer a la muerte», afirmó el exorcista.
Con información de ACI

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