Los niños pobres de Mongolia rezan todos los días por el Papa

Ulaanbaatar (Agencia Fides) – Los niños de Mongolia, arrancados de la calle y de la vida en las alcantarillas de Ulaanbaatar por los misioneros católicos, rezan todos los días por el Santo Padre. Lo conocen y lo ven cómo un «abuelo», un punto de referencia por su joven fe. Lo ha contado a la Agencia Fides el p. Gilbert Sales, misionero de Scheut, que trabaja en Mongolia desde 1996 en la recuperación de los niños de la calle. «La mayor parte de los 123 niños que hoy albergamos en nuestro centro de acogida, el Verbist Caring Center – ha dicho a Fides el p. Sales – van a la parroquia del Buen Pastor, que se encuentra cerca, y rezan por el Papa. Son todos niños y jóvenes de la calle, entre los 2 y 21 años. Vamos a sacarlos de las alcantarillas de la ciudad, dónde viven de la droga y la prostitución. Los acogemos en nuestro centro, les damos comida, alojamiento y una instrucción. Pero no hablamos de religión. Algunos de ellos en cambio, viendo el testimonio de los sacerdotes, religiosos y laicos católicos que trabajan en el centro, piden venir con nosotros cuándo vamos a la iglesia. Y empiezan a frecuentar las reuniones de catequesis. En estos días, todas las tardes un buen numero de niños y jóvenes se reúnen en la iglesia para rezar. Aún no habiendo visto nunca al Papa en persona, lo conocen y lo quieren como a un abuelo: el Papa es un punto de referencia importante para su joven fe.» El P. Gilbert dice a Fides: Estamos rezando mucho por el Santo Padre, por su salud. Cada día los 180 fieles católicos de Mongolia se reúnen en las iglesias de Ulaanbaatar: rezamos para que cumpla la voluntad de Dios en su vida”. También hay gran interés entre los no creyente que ven al Papa y lo respetan como un gran líder espiritual, como un hombre de paz», señala el P. Gilbert.

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