»Nada fue quemado», dijo Monseñor Stanislao Dziwisz.

El ex secretario personal del Papa Juan Pablo II anunció que conserva todos las cartas y escritos privados del fallecido Pontífice pese a que éste ordenó en su testamento que se los quemara. Monseñor Stanislao Dziwisz, secretario personal de su compatriota polaco Karol Wojtyla desde 1966 hasta su reciente muerte, dijo a la radio estatal de Polonia que conserva «un montón de manuscritos de varios asuntos», sin dar más detalles. «Nada fue quemado. Ninguno de sus escritos merece el fuego. Todo debería ser preservado y guardado para la historia, para las generaciones futuras, cada oración», afirmó Dziwisz, recientemente nombrado arzobispo de Cracovia por el actual papa, Benedicto XVI. El ex secretario de Wojtyla reveló haber llevado un diario personal desde el primer día del pontificado de Juan Pablo II, iniciado en 1978, donde anotaba todos los hechos. «No hay juicios sobre las personas u opiniones personales», indicó, al revelar su intención de entregar estas anotaciones a «historiadores serios». Según Dziwisz, tanto las cartas del fallecido Papa como su diario personal pueden ser útiles a la causa de la beatificación de Wojtyla, iniciada por Benedicto XVI de manera extraordinaria, sin esperar a los cinco años que deben mediar desde la muerte de un candidato hasta su encumbramiento a los altares.

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