EL SEÑOR SALVA DEL PELIGRO Y LIBERA DE TODO MAL

(VIS).-En la audiencia general de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa habló sobre el Salmo 123, «Nuestro auxilio es el Nombre del Señor». Benedicto XVI explicó ante 31.000 personas que el salmo «es un canto de acción de gracias, que la comunidad orante eleva a Dios por el don de la liberación. (…) Si el Señor no hubiera estado de parte de las víctimas, éstas con sus fuerzas limitadas, no hubieran podido liberarse, y los adversarios, como monstruos, las habrían despedazado y triturado». «Aunque se ha pensado -continuó- en un evento histórico particular, como el final del exilio de Babilonia, es más probable que el salmo sea un himno de acción de gracias al Señor por haber salvado de los peligros y en el que se implora la liberación de todo mal». El Santo Padre señaló que «la vida del ser humano está rodeada por las asechanzas de los malvados, que no sólo atentan contra su existencia sino que intentan destruir también todos los valores humanos. Sin embargo, el Señor interviene para defender y salvar al justo». «La bendición expresada por el salmo nos hace comprender que el destino de los fieles, que era la muerte, se ha cambiado radicalmente en un destino de salvación. (…) La oración se convierte en un respiro de alivio que sube de lo más profundo del alma: también cuando caen todas las esperanzas humanas, aparece la fuerza de la liberación divina». El Papa recordó que el salmo concluye con una profesión de fe, «que desde hace siglos forma parte de la liturgia cristiana como premisa ideal de todas nuestras oraciones: «Adiutorium nostrum in nomine Domini, qui fecit caelum et terram. Nuestro auxilio es el Nombre del Señor, el que hizo cielo y la tierra».

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