¡Alarma! Al Qaida en Somalia

(Agencia Fides) – La voluntaria italiana Annalena Tonelli, asesinada el 5 de octubre del 2003 (ver Fides 6 de octubre del 2003) en Borama, en Somaliland (Somalia del Norte) fue víctima de un grupo ligado a la red internacional del terror que ha estado en Somalia en los últimos años. Es cuánto sustenta una relación del internacional Crisis Group, difundido ayer, domingo 10 de julio. Esta información es confirmada a la agencia Fides por fuentes locales que no citamos por razones de seguridad. «Annalena Tonelli y otros voluntarios occidentales asesinados en los últimos 2 años al Norte de Somalia han sido víctimas de un grupo integrista ligado al terrorismo internacional» refieren nuestras fuentes, que recuerdan también que la alarma lanzada el año pasado de una «recompensa» sobre los occidentales en Somalia (ver Fides 15 de abril del 2004). «Los terroristas extranjeros presentes en Somalia, ofrecerían 5.000 dólares por cada extranjero asesinado. A la familia de un kamikaze se le entregarían 25.000 dólares» recuerdan nuestras fuentes. Pero no pueden afirmar con seguridad si la amenaza de la “recompensa” continua todavía o ya ha sido suspendida. «Los grupos somalíes ligados al terrorismo internacional de matriz islámico-integrista se han aliado con los señores de la guerra de Mogadiscio que quieren impedir el asentamiento del nuevo gobierno en la capital (ver Fides 14 de junio del 2005)», afirman las fuentes. Según el International Crisis Group, el nuevo grupo «tiene base en Mogadiscio y es conducido por un joven jefe que ha sido adiestrado en Afganistán y ha mostrado su presencia matando a 4 trabajadores humanitarios extranjeros en un territorio relativamente seguro del Somaliland entre octubre del 2003 y el abril del 2004.» «La amenaza de un terrorismo jihadista en Somalia es real» continúa la relación que pone en guardia sobre la posible instrumentalización de este grupo de la presencia de tropas extranjeras enviadas en Somalia en función de peacekeeping. La llegada de tropas extranjeras en Somalia, en particular de los países confinantes, es visto por los miembros del grupo como la ocasión «para transformar Somalia en el nuevo Irak». Efectivamente, el grupo todavía es pequeño pero trata de introducirse en la vida política somalí explotando las rivalidades entre los diversos señores de la guerra y la creciente hostilidad de una parte de la población al envío de tropas extranjeras en apoyo al nuevo gobierno somalí. «Si el gobierno somalí no logra ejercer el control de la situación», se lee en la relación, «los jiahadisti se alistarán cada vez más entre la población desesperada e insatisfecha y la realización de un atentado espectacular contra los intereses extranjeros en Somalia no será más que cuestión de tiempo».

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