JUAN PABLO II Y EL PATRIARCA BARTOLOME I: DECLARACION COMUN

CIUDAD DEL VATICANO, 2 JUL 2004 (VIS).-Juan Pablo II y el Patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, firmaron ayer tarde una declaración común, que testimonia «la firme voluntad de continuar el camino hacia la plena comunión entre nosotros en Cristo».La declaración recuerda que los encuentros de estos días en el Vaticano han coincidido con el cuarenta aniversario del abrazo intercambiado por Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I en Jerusalén en 1964 y que «expresaba a las claras una esperanza presente en el corazón de todos», la de que «todos sean uno», como Cristo deseaba. «¡Unidad y Paz! La esperanza encendida por aquel encuentro histórico ha iluminado el camino de estas últimas décadas», dice la declaración. A pesar de que «el mundo cristiano sufre desde hace siglos el drama de la separación», prosigue el texto, también ha habido signos de progreso, como los encuentros de Fanar y Roma entre Juan Pablo II y los patriarcas ecuménicos o el establecimiento en 1979 de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa en conjunto. Si bien esta comisión, en los últimos años, trabaje con menor intensidad, el Papa y el Patriarca afirman: «Tenemos el deber de perseverar para que reactive su tarea lo antes posible». «No obstante nuestra firme voluntad de proseguir en el camino hacia la comunión plena, hubiera sido irreal la pretensión de no encontrar obstáculos: doctrinales, en primer lugar, pero también los derivados de condicionamientos de una historia difícil. Además, algunos problemas nuevos provocados por los profundos cambios del contexto socio-político europeo han repercutido en las relaciones entre las Iglesias cristianas. El regreso a la libertad de los cristianos en Europa central y oriental también ha llevado aparejado el despertar de antiguos temores que han hecho difícil el diálogo». «En la situación particular de Europa, en camino hacia formas más completas de integración y expansión hacia el Este del continente -concluye el documento- damos gracias a Dios por este paso positivo y manifestamos la esperanza de que en este nuevo contexto crezca la colaboración entre católicos y ortodoxos. Son tantos los desafíos a los que tenemos que hacer frente juntos para contribuir al bien de la sociedad: sanar con el amor la llaga del terrorismo, infundir una esperanza de paz, contribuir a aliviar tantos conflictos dolorosos, restituir al continente europeo la conciencia de sus raíces cristianas, construir un diálogo verdadero con el Islam, ya que de la indiferencia y de la ignorancia recíprocas solamente pueden nacer la desconfianza e incluso el odio, concienciar sobre el carácter sagrado de la vida humana, obrar para que la ciencia no niegue la chispa divina que todo ser humano recibe con el don de la vida, colaborar para que nuestra tierra no sea desfigurada y lo creado conserve la belleza que Dios le dio, pero sobre todo, anunciar con vigor renovado el mensaje evangélico, enseñando a los hombres y mujeres de nuestros días que el Evangelio les ayuda a encontrarse a sí mismos y a construir un mundo más humano». AC/DECLARACION COMUN/BARTOLOME I VIS 040702 (520)

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